Una de las cosas que suele sorprender a la gente a mi alrededor es la facilidad que algunas personas tenemos para desinhibirnos con relación al sexo. Hay que tener en claro que existe una gran cantidad de tabúes con relación a la forma en que se vive y puede experimentar la sexualidad, pero no hay que confundir esto con el hecho de tener intimidad.

A lo que me refiero es a la forma en que guardamos cosas para nosotras mismas, a las que compartimos con nuestra pareja y las que sí podemos dar a conocer en público, eso está bien, tener una vida privada, que nos pertenece sólo a nosotras. Que pueda hablar acerca de mis experiencias, mis descubrimientos o mis deseos no significa que vaya a hacerlo a mitad de una junta de trabajo o que sea de lo primero que hable cuando conozco a alguien.

Lo que sí debemos cuidar es entender por qué nos limitamos a nosotras mismas a expresar ciertas dudas, comentarios o deseos sexuales, si es algo que nos hace sentir bien y felices, que no daña ni lastima a nadie, no tendríamos que ocultarlo a nuestras parejas, por ejemplo. No tendríamos por qué sentirnos apenadas de decir que sí nos gusta o qué no.

El tabú es aquéllo que está prohibido por un grupo social, pero es importante que pensemos si esa prohibición tiene sentido para nosotras, si las razones que fundamentan esto están de acuerdo a nuestra forma de ver la vida. Por ejemplo, si alguien me dijera que la masturbación está en contra de los valores porque hacen que las personas dejen de trabajar, nunca lo tomaría en serio.

Esto está relacionado con el camino que tuve que tomar para atreverme a disfrutar plenamente de mi sexualidad y de mi vida. Así que aquí les dejo un par de pasos que pueden seguir para desinhibirse, en primer lugar con ustedes mismas.

 

  • 1) Reconocer qué queremos. Lo que cuesta más trabajo es empezar, decir: me gusta el sexo y quiero disfrutarlo más. Creo que para algunas es todavía más complicado que renunciar a un trabajo o pedir un aumento.
  • 2) Deshechar las ideas que no nos pertenecen. Para disfrutarlo más hay que empezar por hacernos una limpia y sacarnos de la cabeza las ideas de las abuelitas amargadas. Muchas veces traemos ideas sobre la vida que no corresponden a la realidad, creo que algunas de esas vale la pena ponerlas a prueba.
  • 3) Ser congruentes con lo que nos hace felices. ¿Si el sexo me da placer y me hace sentir bien, lo hago con el cuidado adecuado y no daño a nadie al hacerlo, por qué tendría que estar mal? Y si no tengo a alguien a la mano, un dildo siempre es buena compañía.
  • 4) Explorar. Si hay algo que debemos hacer siempre es probar cosas nuevas, explorar el placer sexual es una de las más importantes y divertidas, juguetes sexuales de por medio.

 

Puede ser que estos pasos sean apenas un comienzo, pero lo que desearía que cada mujer que me lee hiciera, es que disfrutara de su vida y su cuerpo como le dé la relagada gana.