Hay algo que no me había atrevido a probar sino hasta hace poco y son los afrodisíacos, junto con otros estimulantes y aditivos. Me parecía que no había necesidad de echar mano de ellos si yo me sentía feliz con la manera en que vivía mis relaciones sexuales. Sin embargo, pudo más la curiosidad, madre de todas las experimentaciones y en estos días me he conseguido una colección bastante interesante de productos diseñados para hacer del sexo una experiencia diferente.

¿No se trata de divertirnos y disfrutar de nuestros cuerpos? Pues me encontré con una variedad inmensa de lubricantes, feromonas y afrodisíacos que buscan hacer de la penetración algo distinto. Ya muchas sabemos de los lubricantes normales, hechos a base de agua (para que no se rompa el preservativo), que ayudan a las mujeres que tienen problemas con la lubricación, pero no son las únicas que pueden verse beneficiadas de estos productos.

Les decía que hay algunos que modifican la sensación de temperatura, pasan de lo cálido al frío, además necesitan la interacción del amante, de que sople, de que pruebe (muchos de ellos tienen sabor a fruta). Pero no acaba ahí, más allá de la sensación del tacto, se pueden hacer cosas muy interesantes.

Para los hombres existen varios productos que no se ven nada mal. Sobre todo los retardantes, que podría pensarse que lo que buscan es evitar la eyaculación precoz, pero también podrían ayudar a la prolongación del placer más allá de lo usual, para esas sesiones de amor especiales en las que la intención es fundirse sobre el otro hasta el día siguiente.

Uno de los casos de estas cremas que me llamó la atención es una crema o gel que ansío probar pronto, lo que hace es que ensancha el pene por cierto tiempo. No sé bien qué tipo de magia sea, pero supongo que de por medio hay algo que ayuda a aumentar el flujo de sangre, tampoco importa mucho y creo que vale la pena ver qué pasa, más todavía, sentir la diferencia.

También para esto existe una versión femenina que lo que hace es que ayuda a estrechar las paredes vaginales. Si a esto le sumamos la posibilidad de apretar, del control que podamos tener sobre nuestra vagina, la penetración puede convertirse en una experiencia completamente distinta.

Otro que no se queda atrás es el que ayuda a estimular el punto G, para aquellas que no han caído en el placer de experimentar de forma recurrente los orgasmos que nacen ahí o para las que desean verlos multiplicarse y lograr la abundancia. Con todos estos no sé bien por dónde empezar.

Experimentar, probar y cambiar la forma en que hacemos las cosas es algo muy importante dentro de la sexualidad. No es sólo sentir placer, también hay que aprender sobre lo que le gusta a nuestra pareja, lo que nos gusta a nosotras (más importante todavía) y después probar cosas nuevas constantemente para encontrar siempre una forma de disfrutarnos.