En esta entrada deseo hablar de las balas vibradoras porque en estos días que estaba camino al trabajo, sin haberme podido relajar apropiadamente el fin de semana, me imaginé lo agradable que sería darme un pequeño placer en lo que el tráfico de la Ciudad de México decidía dejarme llegar a mi destino.

¿Qué pasaría si cada quien pudiera desahogar un poco la tensión en sí mismo en lugar de desahogarse a bocinas sobre el de enfrente? Eso me puse a fantasear, si fuera yo más atrevida igual y lo hacía, pero con la ciudad bajo la mirada de cámaras me dio pena, siempre he valorado la discreción.

La solución a mi curiosidad me la dio una amiga cuando le platiqué sobre lo que me había estado preguntando: una bala, directa al punto G y con tres velocidades para los momentos en que hay que avanzar o cuando de plano va a vuelta de rueda. Entre risas, bromeó –Seguro por eso las mujeres chocamos más seguido–.

Lo reconozco, lo primero que hice fue entrar a mi sex shop favorita, Sexísimo, para saber qué había en el catálogo. Qué podía serme útil, cuál de estos modelos se amoldaba a mi imaginación. No me decidía entre el LELO que ayuda a entrenar con ejercicios Kegel (que es como le pusieron a los ejercicios para los músculos de la pelvis, dicen por ahí que ayudan a mejorar el placer sexual) o el LEXY Ezi azul, el de dos balas delgadas que me recordó la sonrisa de alguien muy juguetón.

Compré al final de cuentas el LEXY, porque me dio la impresión de que era justo lo que necesitaba para empezar a practicar con esos ejercicios pélvicos, aprender qué se mueve, cómo lo hace y qué tan bien se puede sentir. Debo admitir que tengo altas expectativas sobre los posibles usos de este pequeño juguete.

Entre los diferentes usos que puede tener una bala vibradora he imaginado, junto con algunas amigas, los siguientes, si a ustedes se les han ocurrido más, no duden en hacérnoslo saber:

1)  Para el tráfico. Si fue por eso mismo que se me ocurrió esta brillante idea, una excelente forma de aliviar esa tensión y el aburrimiento que acompaña la salida de la oficina, el tráfico de la mañana o la consecuencia de la marcha de la temporada.

2)  Para jugar con la pareja. Una amiga nos comentó que si hay algo por lo que vale la pena comprar una con control remoto es para poder jugar en algunas reuniones, con discreción, al estilo James Bond, y mientras la gente alrededor platica y comenta, una se derrite por partes.

3)  Para acompañar a la pareja. Por el tamaño no asusta, las más traviesas seguro lo pensaron de inmediato, por qué no echarle suficiente lubricante y sentir que el arrebato es por dos frentes.

Ahora creo que estoy lista para enfrentar la próxima marcha, la hora pico y las mil calles cerradas. Ya que tenga oportunidad de probarlo les diré si era como lo imaginaba.