Creo que no es la primera vez que alguien habla sobre esto, ni será la última. Hay mucho qué decir al respecto, porque tiene que ver con la representación de lo que las personas deseamos, de la forma en que se considera que nos gusta y nos vemos durante el sexo, cosa que no es exacta, es decir, en medio de la pasión y el arrebato no todo se ve como en las películas. Así como tampoco el salvajismo de algunas es lo que todas buscamos.

No creo que la pornografía sea una imagen de lo que las parejas hacen en su intimidad, o los tríos o los grupos de orgías. Pero que sí permite alimentar la imaginación con la exageración o al mostrarnos a qué se parece, cómo se vería. La sexualidad se alimenta sobre todo de lo que somos capaces de desear o sospechar.

Hay muchas críticas a la industria del porno, sobre todo desde la lucha que se hace por eliminar esa impresión de que nuestro cuerpo es un objeto, de quitarle a la mujer ese papel de fetiche del deseo por encima de lo que implica que seamos también personas. Entonces surgen nuevas visiones y formas de grabar, donde se eliminan las tomas distorsionadas de los senos y los penes para aparecer todo en una habitación casi angelical donde todo es tan blanco que parece que se está viendo un promocional acerca del paraíso.

Lo que más me interesa sobre la nueva pornografía es cómo se intenta construir una cierta relación de cariño en el sexo y recrear la idea de conexión que desaparece en escenas como la del repartidor de pizza que al momento de entregar una familiar nos sorprende con que su miembro está al centro como platillo principal. El pretexto, lo que hace que en la película los personajes se lancen al sexo desenfrenado o al delicado y artístico es una de las cosas más curiosas, porque se ha pasado desde las historias llenas de contexto y razones, hasta el sexo casi como accidente o consecuencia de caminar por una casa.

Para entender mejor las razones por las que la industria pornográfica es tan simple o puede llegar a ser tan dispar, es decir, cómo pasa del gang bang en un lugar que recuerda la casa de Tony Montana, a estar viendo una escena de sexo en la que todo es tan blanco que deslumbra.

Además hay que sumar las nuevas tendencias, los videos de personas en todo el mundo que nos comparten sus striptease, sus masturbaciones, la forma en que descubren y se divierten con sus cuerpos y la manera en que viven su sexualidad. También los polémicos videos amateurs que ya no sabemos si realmente es una pareja que decidió darse a conocer a los navegadores de internet o una nueva casa productora de pornografía que piensa en esas personas que a veces buscamos escenas de sexo reales.

Una cosa es bien cierta, de no ser por la pornografía habría muchas personas que no lograrían despertar su imaginación a otros estilos de experimentar su sexualidad.