Como parte de los textos que he publicado últimamente sobre cómo hacer un cunnilingus, creo que me he extendido bastante. En realidad creo que si no fuera de esa forma no podría hablar del sexo oral, si termina pronto hay algo de desastre y tristeza de por medio. El placer adquiere más sentido en la medida en que se prolonga de forma indefinida, o cuando en medio de la diversión la sensación de tiempo desaparece por completo y aunque se trate de un rapidín de cinco minutos el universo entero parece que se detiene en ese instante en el que se alcanza el orgasmo.

Para continuar con los consejos creo que es momento de hablar de ciertos puntos técnicos importantes que hay que tener muy en cuenta.

4) Abrirse camino

Una de las cosas a las que toda persona se enfrenta cuando le gusta dar placer por medio de la boca es encontrarse con el vello púbico. Para que esto no sea algo que frene los gemidos o el camino al gran orgasmo, hay una serie de trucos que se pueden tomar en cuenta. El primero de ellos es apoyarse con las manos para separar los labios y entonces aprovechar el camino para dedicarse a los puntos exactos. El segundo es un poco más travieso, consiste en usar la lengua en lugar de las manos y, aunque no sea tan pragmático, sí es mucho más divertido.

Si se quiere echar una mano a la pareja, siempre se puede pasar al depilado. Aunque tengo amigas que les gusta jugar a hacer lo difícil para su pareja, no sólo con un poco de vello, sino que también cierran las piernas para que se escape el sabor de los labios en algunos momentos. El objetivo es provocar, pedir de esa forma que el amante se luzca y nos haga borrar de la mente cualquier otra cosa que el placer.

5) Experimentar con las sensaciones

Uno de los descubrimientos que he hecho con el paso del tiempo es que hay una ventaja interesante en las sensaciones que se experimentan durante el sexo oral. Mi pareja un día se dio cuenta de lo que la respiración sobre mi clítoris podía provocar en los momentos en que se daba un espacio para tomar un descanso. Después de esa ocasión, antes de lanzarse sobre mi sexo, aprovecha y tienta suavemente con la mano, a veces sopla un poco y la lubricación hace su parte.

Espero que ya lo estén imaginando, lo importante es hacer constar la presencia, la cercanía que no es tacto y el deseo que se desborda. El camino que se hace entre esos dos puntos, la boca y el sexo, es tan importante como hacer que el contacto valga la pena.

Vale la pena experimentar y sumar otro tipo de sensaciones, calor o frío, incluso algunos lubricantes o sabores que se pueden colocar alrededor y que hacen del trayecto al sexo algo delicioso.