Ahora que he estado reflexionando sobre el sexo oral y lo que me gusta de él, lo que disfruto que me hagan y la forma en que se consigue el placer y el orgasmo, he puesto mucha más atención a la forma en que mi pareja lo hace. También he estado haciendo memoria y me he dedicado a recordar lo que he disfrutado en otras ocasiones con otros amantes.

Dicen que recordar es volver a vivir y aunque yo no siento que sea precisamente así (porque de otra forma estaría ya teniendo un orgasmo mientras escribo esto en una cafetería), sí creo que el hecho de estar pensando en el placer continuamente ha hecho que mi libido vaya en aumento a lo largo del mes. Imaginar llena la cabeza de posibilidades.

 

6) Evaluar la sensibilidad

La vagina y el clítoris son delicados, por eso al momento de empezar a estimular es bueno recordar esto para no terminar generando molestias en lugar de placer. Aprender a reconocer qué tipo de caricias y con qué fuerza se debe aplicar es el secreto para hacer bien el trabajo. Este pequeño punto es en el que el sexo oral puede pasar a ser de una de las partes favoritas de la pareja a una prohibición definitiva.

Espero que no se trate de una de esas situaciones en las que el clítoris se esconde y se vuelve difícil encontrar. Si es el caso es importante revisar, quizás, algunos libros de anatomía o echar una búsqueda rápida por internet para poder encontrarlo fácilmente. Todo varía con cada mujer, con cada cuerpo. Podría tratarse de uno esquivo al que le guste moverse de un lado a otro a la menor provocación, si es el caso siempre hay que apoyarse con los labios, incluso con los dedos para que no se escape a la lengua y el placer.

Uno de los trucos que suele no fallar es deslizar la lengua con cierta presión por toda la vagina, no sé bien cómo lo consigue, pero ese movimiento consigue abrirse camino y tocar el punto exacto. Ese gesto suele además ayudar a identificar la intensidad con la que se puede actuar. Los clítoris se pueden dividir, al menos así lo hago con mis amigas, en dos tipos: 1) los que son muy sensibles y se irritan, y 2) los que aguantan que se les trate con fuerza.

7) Empezar la fiesta

Después de lamer con tranquilidad siempre se llega al punto en el que tiene que aumentar el ritmo. Para esto hay que considerar la sensibilidad, si se trata de uno sensible habrá que tener paciencia. Doy gracias por no estar entre los de ese tipo.

Si todavía no queda claro si la intensidad es la adecuada o no, si se está siendo demasiado brusco o no, les recomiendo que siempre empiecen con suavidad y conforme el cuerpo envíe las señales correctas se puede pasar a la locura y el descontrol. Siempre que aparecen los gemidos es una buena señal.