La última vez tuve que interrumpirme un poco porque este ejercicio de pensar a detalle lo que me gusta y cómo me gusta el sexo oral despierta en mí un deseo más tangible y más fuerte que el de siempre. En cierta forma, es algo que agradezco, el placer que se tiene de pensar el sexo, no como una materia de escuela, sino como algo que se disfruta por completo, con el cuerpo entero.

La última vez comentaba qué se podía hacer en el caso de un clítoris al que el encanta recibir estimulación, que incluso soporta que lo traten rudo o que no se intimida ante la succión y la velocidad constantes. Esos que parecen más valientes y dispuestos al placer.

Pero, ¿qué ocurre cuando se trata de lo contrario?, ¿qué se puede hacer en la otra situación? Para esta parte me ha tocado preguntar mucho a mis amigas, volverme un detective de las mañas que puedan tener y de lo que se les puede ocurrir. Más difícil ha sido conseguir que los hombre me cuenten más de sus secretos porque hay algunos que sienten que cuando lo hacen están seduciéndome de alguna forma. Creen que me ponen al frente algo que nunca podría obtener. Para mí se trata de llenarme la cabeza de ideas, cosas que puedo probar y que no se me habían ocurrido, cuando es cierto que se trata de algo nuevo.

 

8.2) El clítoris tímido

Los clítoris que prefieren tener una vida más reservada, que no les gusta interactuar tanto con las personas o con el mundo pueden ser muy complicados. Al menos así me lo parecen porque afortunadamente estoy del otro lado. La recomendación principal para estos casos es que el juego previo sea mucho mayor. El truco está en generar la mayor expectativa posible, que el deseo alcance los límites.

Una vez que se empieza este camino hay que tener paciencia, pero rendirá grandes frutos. Hay un truco que los hombres me mencionaron mucho y al que le he puesto cada vez más atención. Se trata de escribir el alfabeto con la punta de la lengua, hay quiénes lo hacen lento y apenas por encima, otros que prefieren hacerlo rápido y con fuerza porque confían en que los patrones no se repiten y entonces la irritabilidad o la molestia pueden no aparecer. Será cuestión de cada quien.

¿Cuánto tiempo es el que se debe emplear? Al parecer se trata de media hora a una hora completa. Mis amigas me aseguran que cuando se encuentran con un hombre que es capaz de lanzarse a semejante tarea hasta el final les permite llegar a orgasmos fuertes y largos. Así que ellas, entre agradecimiento y alegría, se dedican y divierten con consentir y agasajar la dedicación y esfuerzo.

9) El final

Ya que por alguna razón es el momento de terminar, después de continuar con la estimulación y conseguir un par de orgasmos seguidos, la mejor forma de pasar a algo más es con cierta delicadeza. Sobre todo porque después de la batalla y el ajetreo puede que el clítoris pida un descanso. Lo que yo disfruto mucho es que la lengua se deslice lenta y se quede descansando sobre mi sexo, sin moverse. En ocasiones parece que ayuda a que algunos espasmos escondidos salgan a flote.