Hablando de dildos y traiciones es necesario tocar temprano, nuestra tercera publicación, ese tema complicado que es presentarle a nuestro viejo amigo el dildo al novio en turno. Todas sabemos que llega un momento en la relación en que ese amigo especial debe conocer al príncipe azul percudido que nos trae cacheteando la banqueta. La problemática está en ¿cómo decirle a mi novio que mi dildo no me abandonará nunca? ¿Cómo hacer que se lleven bien? ¿Es eso posible? Nosotros en Sexísimo creemos que sí. A veces lo imaginamos de la siguiente forma:

-Hola, amor, quiero presentarte a un amigo muy especial, ha estado junto a mí en largos momentos de soledad, me acompaña cuando estás lejos y es importante que lo conozcas. Hay cosas que podemos hacer juntos.

Con eso la cara seguro se le ve caída, triste o bajona. Para evitar que empiece a pensar en José José, para que no se aparezca el príncipe de la canción ¿qué deberíamos hacer? Les sugerimos lo siguiente. Lo primero es tomar en cuenta que los hombres le tiran a ser los muy...  chidos, sabemos que siempre hay que tocar con pinzas ese tema, porque lso hay que como jarrito de Tlaquepaque.

Algunas los habremos visto tristes ante ellos, ya sea uno pequeño, uno de dos cabezas (por aquello de que hay a las que nos gusta explorar), uno que es más grueso que largo, al final sea como sea, él estará a la expectativa de saber por donde cojea. En ese momento lo ideal ¿qué sería?

En Sexísimo le tiramos a la sinceridad, lo que nos gustaría es que todas pudiéramos decirle: No chille, agarre piedra (pero más bonito). Si estoy contigo no es por que sepas por dónde es, sino porque eres capaz de hacerme sentir, porque nuestra mano puede sernos más justa y si entras al juego (el erotismo va por ahí de romperle a lo cotidiano) no es para que seas perfecto, sino para que aprendas el camino para llegar a mi tan ansiada felicidad contigo.

Al final, ¿qué resulta? Si algo sabemos es que si la idea de competición los aterra, no entienden que el placer y el sexo con ellos va de la mano, pero con el dildo es diferente, el diálogo va por otro lado, no hay enfrentamiento sino invención, nuestro deseo se reconstruye y se transforma, es móvil y no se queda quieto nunca, qué es el amor sino el encuentro del uno en el otro. Para eso el dildo es un espejo de lo posible.

Si no sabes cómo decirle, enséñale esta entrada, si vale la pena él agarrará de qué va la onda, entenderá que ese vibrador que te acompaña es el puente a un mundo diferente dentro de ti, que le permitirá (así véndesela) proponer nuevas cosas, un mundo de sensaciones a las que nunca pensó tener acceso sino por medio de la imaginación, esa que cultivas algunos días, otras tantas noches, con ese amigo especial que podría llamarse Alegría.