Después de la sesión de espejos me quedé pensando en lo divertido que sería tener esas escenas guardadas para volverlas a ver. Haber estado teniendo sexo frente a mi propia mirada tuvo un efecto curioso en mí, porque en cierta forma ver lo que hacía y lo que recibía ponía cierta distancia ante lo que estaba experimentando, era como reflexionar desde los ojos el placer que estaba sintiendo.

Se me ocurrió entonces, mientras veía un poco de pornografía una tarde, que la mejor opción para repetir una escena parecida era realizar un video, grabarnos mientras teníamos sexo. No siempre se puede ir al mismo hotel para repetir lo de los espejos, tampoco se tiene a la mano todos los días una serie de espejos que se puedan acomodar en casa. Tampoco sé si me gustaría tenerlos en el cuarto, quizás en el baño…

Lo que me pareció más fácil fue entonces grabar un video, porque aunque no pudiera verme en ese instante abandonada al placer o guiada por la lujuria, me pareció que verme después, uno o dos días después, quizás de inmediato, resultaría en algo divertido, sobre todo eso, algo de lo que reír un rato, porque siempre he pensado que las personas hacemos las caras más extrañas cuando disfrutamos de algo, como si comer, tener un orgasmo, reír descontroladamente, se opusiera por completo a la belleza o a lo bonito.

Aunque una de las cosas que más temo de grabar una sesión de sexo con mi pareja es los lugares a los que puede llegar, el internet en un momento se llenó de esos videos caseros que no sé si subieron por diversión y consentimiento. Llámenme anticuada, pero no me emociona la idea de que mis papás o mis compañeros de oficina pudieran ver lo que hago en mi intimidad.

Sin embargo, tal vez podría ser chistoso que alguna persona en el camino pudiera reconocerme de algún video filtrado en alguna de las miles de páginas del mundo. Que el señor de las flores de la esquina de repente me pidiera un autógrafo o que de alguna forma admirara mi trabajo. Algo similar imagino que vivirán las actrices porno.

Para la grabación es importante tomar en cuenta que el primer intento saldrá algo borroso, confuso y que a veces lo que creen que están grabando no es lo que sale, que posiblemente mientras avanza la película no salga nada del sexo y que si aparece en escena puede que no sea como lo esperamos.

De lo que me di cuenta es que la mayor parte de las posiciones que tenemos durante el sexo y la mayoría de las que disfruto muchas veces no dejan ver gran cosa en la cámara. Parece que el placer es algo que se oculta y se mantiene en el secreto. Que se siente y que no se alcanza a ver fácilmente, apenas por aproximaciones o como guiños. Aunque seguiremos realizando ciertas tomas para tener material para los días de soledad y lejanía.