Después del primer intento algo fallido de realizar un video de sexo casero, me quedé con la espinita de hacerlo bien, de que al menos se viera mucho más que escenas poco claras. Así que para este segundo intento decidimos aumentar la producción, dejar una cámara grabando desde una posición fija, además mi novio iba a usar una de mano para registrarlo todo y yo iba a tener otra cerca para lo que fuera necesario.

La última vez el problema que hubo fue que la emoción le ganó al experimento y nos dejamos llevar por el placer y de repente la cámara era lo último que nos importaba. Ahora decidimos hacerlo de forma distinta, controlarnos un poco para que el intento fuera mucho más claro y que sirviera para lo que esperábamos, un video que nos excitara en los días en los que estuviéramos lejos el uno del otro o la mera diversión de recordarnos juntos y evocar las sensaciones.

No sé si les pase igual, pero hay ocasiones en que desearía poder repetir ciertas sesiones de sexo de forma idéntica, porque hay algo en algunas de ellas que no aparece después, un poco de esa pasión y cierta emoción del momento que es única. Creo que eso es lo que más me interesa de hacer las grabaciones, que quedé para la posteridad, que en cierta forma pueda traer a la mente esas sensaciones en la pequeña medida en que eso es posible.

Con esto en mente fue que decidimos realizar el video con algo más de ambientación, no sólo fue la sesión de sexo, sino que empezamos a grabar episodios del día, sobre todo aquellos que nos hicieran pensar en la otra persona, los momentos en los que empezáramos a soñar despiertos con el otro. Se me ocurrió a mí, era una forma de dejar huella de esos momentos de preparación que hay en el día antes de que te encuentres con tu pareja.

En cierta forma la producción previa ayudó mucho en esta ocasión. Además, ya teníamos claro que si nos tirábamos de la cama no se vería nada. Aunque en cierta forma nos pareció que eso no implicaba un problema serio. Las cámaras de mano ayudarían y de alguna manera lo que más nos interesaba era que toda esa pasión quede en algo más que la memoria, que se desgasta y mezcla las cosas.

El resultado fue bastante mejor que el anterior. Por un lado, ya teníamos una idea de qué podía salir, así que quizás sin la presión de la primera vez (el sexo siempre nos regala más de una primera vez) nos dedicamos a disfrutarlo más, claro considerando que sabíamos que había ciertas posturas mejores que otras.

Además, creo que a pesar de que era una situación muy excitante, el hecho de que él estuviera algo distraído con la cámara lo hizo durar más de lo usual, algo que cuando llegan los orgasmos múltiples se agradece.