Después de haber estado explorando mi cuerpo y mi placer por fin puedo decir que encontré un camino delicioso al multiorgasmo. Antes de que luego lluevan los reclamos, quiero decir que lo importante es que cada una de nosotras encuentre su propio camino y que nada en el amor, tampoco en el sexo, tiene una sola forma de hacerse y no todo siempre tiene el mismo efecto. Son cosas obvias que hay que decir. La variedad es parte del encanto del encuentro de los amantes. 

El primer paso es estar abierta a las sorpresas y saber expresar cuál es mi deseo. Recuerdo la forma en que me vio cuando le dije que lo esperaba en el cuarto. Una mirada lasciva. En realidad no fue tan diferente de otras veces. Pero hay algo importante que decir antes del segundo paso. La preparación siempre es importante.

Antes de esto agregué un nuevo dildo a mi colección, me decidí por un vibrador OVO un modelo K5, multiorgásmico dice, y lo es. Este lo elegí después de haber estado explorando con tocarme en distintos lugares mientras me masturbaba. No es que no lo hubiera hecho antes, pero ahora decidí hacerlo con más conciencia, un poco más planeado, imaginar dónde deseaba ver aparecer el placer. Este nuevo dildo me ayudó a tener mi mano disponible para otras zonas. Es interesante sentir cómo el cuerpo es capaz de llevarnos a lugares tan fuera de nosotras mismas.

El segundo paso es consecuencia de esa preparación, cuando sé que mi cuerpo es capaz de sentir desde tantos lugares, de tantas formas, no puedo hacer sino buscar alcanzar esa estimulación completa.

También, tengo que admitirlo, este nuevo dildo y sus formas de vibrar, pulsar o casi meneo me ayudó a inventar nuevos ritmos y ángulos donde el ir y venir se siente de una manera completamente distinta. Para eso sirve la masturbación al final de cuentas, en ese momento a solas es que nos imaginamos y nos encontramos con otras sensaciones y con eso llegamos a la cama con ideas, posibilidades de un nuevo orgasmo.

El tercer paso tendría que ser dejarse llevar. No siempre estamos donde deberíamos, recuerdo que me pasó en algún momento estar muy metida en el trabajo y no poderlo sacar de mi cabeza. Incluso en los momentos en que no cabía y su presencia era un peso innecesario. Cada cosa tiene su lugar y momento en la vida. En el momento del placer hay que entregarse por completo a recibirlo, en esto que se dice fácil se da mucho a quien tenemos en frente. ¿Qué es más excitante que ver el placer que la pareja siente?

Claro, cada una es diferente, no sólo en medidas, figuras y tamaños, sino también en cómo sentimos y en lo que preferimos. Yo lo que recomiendo es darle tiempo a conocer nuestros cuerpos y encontrarnos el gusto, las sensibilidades. Al final, somos las primeras en sacar provecho de todo esto y las ventajas son múltiples.