Ahí les va el chisme, la relación de los vecinos del piso de arriba está en el punto de quiebre. Desde la sala se oía la tormenta, el reclamo grande del final del amor, los ruidos crueles del naufragio. Al final de la noche reinó el silencio. El amor empieza y termina, constantemente la vida cambia y se renueva. Nosotras debemos aprender de ese ritmo natural de la vida, al menos hay siempre una parte del mes que nos lo recuerda.

Gritó la vecina su tristeza ante la sorpresa, cómo se recuperan los años pasados y el tiempo invertido, como si el amor funcionara a partir de pérdidas y ganancias. Desconozco las razones, este fin de semana iré a consolar a la pobre, quiero conocer los detalles y qué mejor que de boca de la afectada.

Todo esto me llevó a pensar en el ritmo del amor, las razones para que nazca son casi tan extrañas o aleatorias como las que se necesitan para que termine. Por eso, cuando ella exclamaba, al estilo de las telenovelas: No entiendo por qué ya no me quieres. Lo que me parece es que puede ser que él tampoco tenga idea. En ese momento lo mejor es darle fin y abrir los brazos a lo que la vida nos tenga preparado. Todo va por buen camino si no hay platos volando por todos lados.

Lo único que yo puedo recomendar ante una situación como esta es apropiarse una de su propia vida. La mejor forma, la que yo más disfruto, es la sexualidad, tener un espacio para conocer mi cuerpo, mi deseo, todo lo que está relacionado con el placer, yo por eso, cuando terminó una relación de mucho tiempo hace unos cuantos ayer es, decidí que mi deber era apropiarme de mi propia vida. El primer paso era, obviamente, comprar un dildo, algunos juguetes sexuales que me ayudaran a abrir camino en cómo mi cuerpo alcanza el orgasmo. ¿No es parecido a cómo viviendo se aprende a ser feliz?

Creo que la razón más importante para comprar un dildo, tiene que ver con eso, aprender a construir la felicidad por nosotros mismos. No sé si la vecina esté iniciada en el arte de darse placer a sí misma, pero si tú, lectora, todavía no conoces el orgasmo por tu propia mano te estás perdiendo de la vida.

No sé cómo la vecina se pueda tomar el hecho de que llegue y le regale un dildo, alguna bala vibradora. Seguramente, así como yo escuché la pelea ella habrá escuchado algunas de las sesiones más memorables de mis noches y alguna idea tendrá sobre mí. Mientras no piense que intento seducirla aprovechando la oportunidad me doy por bien servida, tal vez sea lo que ella necesite para subir su autoestima, pero no hay que buscar invitaciones donde sólo hay muestras de comprensión.

O tal vez sea mejor pasarle el link de Sexísimo, explicarle que los juguetes sexuales me cambiaron la vida y esperar que no se tome a mal que haya hablado de ella en esta ocasión.