Creo que no soy la única que disfruta el contacto del agua de una forma tan erótica, no sé si ya he contado algo sobre esta divertida y hermosa fascinación, pero hay algo en el agua que me parece que cambia la forma en que sentimos, desde estar sumergida en una tina, hasta cuando entramos a nadar al mar o la lluvia nos cae encima. Es como si el cuerpo cambiara su forma de sentir al verse estimulado por el tacto del agua por todos lados.

En eso encuentro una sensación realmente interesante, porque con toda la piel en tacto con el agua, masturbarme o tener sexo durante la lluvia o dentro del agua se convierte en una experiencia que da la sensación de ser más completa que otras. No es extraño que la pornografía ya tenga toda una variante de escenas debajo del agua o que varias empiecen con un momento de placer en la regadera o la tina.

De los primeros momentos en que empezaba a masturbarme y aprendía del placer, uno de los más dulces era durante el baño, el gusto del calor y la forma en que el cuerpo se relaja, junto con el tacto del agua o el golpe suave de la regadera en algunas ocasiones.

El tomar un baño es un placer grande que ayuda a descubrir las dimensiones del cuerpo. Quiero decir que llega un punto en el que cada poro, cada pequeño rincón de la piel se encuentra estimulado por el líquido. En el momento en que el cuerpo empieza a disponerse para el placer todo empieza a fluir de forma distinta.

Además, la lubricación que llega con la excitación parece que se une al agua y entonces parece que una está sumergida en la pasión y el deseo, que se ha unido a lo que nos rodea, al ambiente y la naturaleza. Quizás mi imaginación a veces me lleva más allá de donde lo real lo permite, pero hay que atreverse a soltar la hilacha y dejarse llevar por lo que viene, ideas, imágenes y sensaciones.

Justamente se trata de eso último, creo que el agua, vivir la sexualidad inmersa en ella, hace algo que tiene que ver con soltar, con dejarse llevar por todo, por nada, a la menor provocación. En el caso de que no se cuente con una pareja para experimentar, hay que recordar que algunos juguetes sexuales nos permiten jugar y explorar debajo del agua y que acompañar con ellos un baño en la tina puede ser una forma de consentirse al nivel de escapar un día o dos a un spa.

Nuestra sexualidad, la de cada una, nos pertenece y como tal es importante que reservemos momentos entre los días para ejercerla, disfrutarla y explorarla, nuestro sexo es eso, nuestro. Hay que usarlo, jugar con él y conocerlo a profundidad, por los lados, por los diferentes ángulos y también por encimita. Les aseguro que se divertirán.