Aunque a veces puede que no entienda que haya razones para una persona decida no tener sexo, hace poco la vida me enseñó que hay días en los que el humor, el cuerpo, el ánimo o la relación no están del todo listos o dispuestos para la pasión. No sólo se trata de las situaciones de mucho estrés, sino que cuando me baja en ocasiones no me siento con mucho ánimo de lanzarme sobre mi amante, en otras sí, sin frenos. ¿Realmente tenemos que reaccionar siempre de la misma forma?

He atravesado por una gran carga de trabajo que me han distraído mucho de las cosas que amo hacer, de mis amigos, de mi novio y de mi familia, nada que no le ocurra a ninguna de nosotras de vez en cuando. Así que como consecuencia terminé muy enferma y esa es una de las ocasiones en las que el sexo desaparece de mi panorama, hasta que me siento más repuesta y un poco más entera, momento en el que creo que los orgasmos son parte de la recuperación.

Recuerdo que una amiga había perdido a su mamá recientemente y la depresión la dejó sin libido, sin ningún asomo de deseo por ir a la cama con su novio. Un proceso complicado porque la sexualidad es uno de los pilares de toda relación amorosa, pero totalmente entendible. Hay tristezas hondas que parece que nos vencen o que nos piden descanso. También esos momentos nos piden tiempo y paciencia. Así es la vida. Si no atravesamos por estos tiempos de llanto, los de risa y felicidad puede que no lleguen enteros.

Muchas pueden ser las razones para decidir no tener sexo con alguien, desde un completo desconocido, hasta un novio o un esposo; ni siquiera se necesita una razón para explicar esa decisión, basta con decir que no. Creo que siempre he sido insistente en eso, pero parte de explorar nuestra sexualidad es reconocer qué es lo que realmente queremos. No sólo se trata de disfrutar con el reconocimiento de nuestro cuerpo y las zonas erógenas que tenemos, sino que también hay que estar al tanto de que puede haber momentos en que consideremos que el sexo no es lo que queremos o necesitamos.

Que no significa que por eso ya no tengamos estima por esta persona, que en otro momento podamos desearla o que no hay amor de por medio. Nada de eso, simplemente tomamos la decisión y quizás sea que nos hace falta un abrazo, un poco de descanso o algo de tiempo a solas.

El reconocer en nosotras que deseamos un poco de tiempo para leer, para viajar, para estar rodeadas de nuestras amistades, es tan importante como el sexo, es parte de la vida y esas acciones ayudan a colocar en el centro de nuestros días a la persona que más debería importarnos, nosotras mismas. Dense la oportunidad de decir que no cuando así lo quieran y de provocar el deseo cuando así sientan que debe ser.