Siempre me he sentido intrigada por esas escenas de carnavales venecianos donde los personajes se esconden, confunden y seducen detrás de los antifaces. La forma en que los deseos más oscuros se hacen claros y tangibles justo cuando hay una máscara de por medio, ese objeto extraño que nos muestra algo que no es, algo que podría ser y que oculta la identidad del ser frente a nosotros y lo transforma en una mezcla de lo que deseamos y lo desconocemos. Siempre me ha parecido excitante.

Justo por eso me he preparado para disfrutar en este fin de semana de algo que se le acerque, sé que lo importante es en su mayoría la fiesta del carnaval, esa cosa extraña que se apodera de nosotros y que cambia la forma en que hacemos y vivimos las cosas. No culpes a la noche. Pero, como lo decía en otra entrada, lo importante es la construcción del momento, la forma en que paso a paso estamos más abiertas a lo que pueda pasar.

Los carnavales de Venecia son el pretexto, la fantasía sexual es el transformarme en una desconocida y probar cosas nuevas. Ya llegará la oportunidad de probar esto en Venecia. Pero en lo que ese momento llega, mi pareja y yo nos conseguimos el Kit bondage Dare me de la marca LELO y nos proponemos a experimentar cuáles son las sensaciones que se aparecen cuando no podemos ver, cuando no podemos movernos a placer, cuando a la espera del deseo de esa otra persona que está en frente.

El látigo, las esposas de seda, las bolas vibradoras, el vendaje para los ojos. Son objetos simples que despiertan mi imaginación y mi deseo, es lo que está detrás de esto lo que excita. ¿Qué sentirá él al no poder atraparme por la cintura y cambiar el ritmo? ¿Qué podría sentirse estar a la expectativa del primer roce? ¿Querrá jugar con mis ansias, dejarme esperando y alargarlo todo, o sus ganas van a poder más que él? ¿Qué se sentirá tener el látigo en las manos y dejar ligeros golpes como un camino o un recuerdo?

Estos juegos lo que hacen es revelarnos parte del deseo que no siempre sale a flote, que se queda escondido detrás de la timidez, de la vergüenza posible, pero que al no ser visto, al estar protegida detrás de la oscuridad, de tener la posibilidad de acariciar sin negativas, sin posibilidad de que huya… así cambian las cosas.

Se abre todo un mundo de posibilidades y los límites los pone la imaginación, nada más y nada menos. Eso sí, hay que dejar en claro, que esto sólo funciona cuando confiamos por completo en la otra persona, lanzarse al deseo desconocido una persona que acabamos de conocer es algo riesgoso. No olvidemos que cada juego tiene sus reglas y en este caso la primera es que el placer y el orgasmo sea para todos.