En este ocasión deseo compartir con ustedes cuáles son los efectos que tienen ciertos juguetes sexuales a partir del uso y la experiencia que el tiempo me ha dado. Quizás así las más tímidas consigan decidirse por uno o por el otro. No se experimenta en cabeza ajena, menos en el cuerpo de alguien más (aunque sí con el de alguien más).

  • 1.- El dildo fue mi primer juguete y si algo me gusta es que ayuda en los momentos de mayor soledad a sentir cierto alivio sin tener que recurrir a un posible mal amante que esté rondando por ahí. La ventaja es que aporta no sólo la sensación de penetración, sino que con él se puede masajear ciertos puntos y con eso descubrir los ángulos que nos gustan, los que no.
  • 2.- Al dildo hay que sumarle la función vibradora, las velocidades y las texturas, por no hablar de los tamaños. Por eso es que hay que reconocer que la maña hace al maestro, que el tamaño importa, pero no lo es todo y que estar en el lugar adecuado, con la actitud necesaria puede lograr milagros, además de orgasmos.
  • 3.- Luego el siguiente paso en la evolución de los dildos, los vibradores especializados en el punto G, qué mejor que al placer de la penetración agregar la estimulación del clítoris, de los lugares mágicos, a lo bueno hacerlo mejor, al goce llevarlo al límite. Creo que si no hubiera sido por este juguete sexual nunca hubiera podido conseguir la eyaculación femenina.
  • 4.- La bala vibradora está en la misma zona que el dildo, pero su ventaja es el tamaño, puedes no sólo introducirla, sino también estimular el clítoris como un apoyo a la mano. Si se pone dentro la parte divertida está en ver por donde se mueve, apretar y relajar. En ese sentido se trata de un juguete bastante divertido, se mueve, parece que a veces se pasea.
  • 5.- Las bolas chinas creo que debieron ser las que hicieron pensar en el las balas vibradoras, yo las usé mucho para los ejercicios de Kegel, que son una forma de aprender a tener conciencia de la vagina, de qué se puede hacer con ella. Mover, abrazar y soltar. Los orgasmos intensos se ayudan mucho de este tipo de preparación. Creo que lo que más me gusta de las bolas chinas es la forma en que chocan entre sí en ciertos momentos ya que están dentro. Es algo que no tiene que ver con la vibración o el movimiento, sino con lo sorpresivo que puede ser el choque o la separación.
  • 6.- También creo que vale la pena hablar de los lubricantes, no se trata de que reemplacen la lubricación, sino que ayuda cuando todavía no estamos lo suficientemente excitadas, no para hacer acrobacias complicadas, sino que esa sensación de humedad parece que invoca la nuestra. Todas sabemos que ese tacto húmedo sugiere cosas que un roce seco o brusco no logra. Ahí su secreto.
  • 7.- De las esposas y las ataduras no creo que valga la pena hablar de nuevo, al menos no por el momento. Lo que sí quiero repetir es que debemos lanzarnos a experimentar y probar. ¿Qué esperan?