Uno de los momentos más importantes en la sexualidad de las personas es el momento del descanso, ya sea porque se está tomando un respiro o porque la pasión dio paso a la ternura y el arrumaco. ¿Qué tiene de importante? Yo pensaría que mucho. No con cualquier persona se consigue pasar diez o veinte minutos tirada compartiendo la desnudez o la intimidad.

Tengo un amigo que le huye como si alguien estuviera esperando que se case justo después, pareciera que sale corriendo sin despedirse después de haber estado con una mujer. Entiendo el riesgo, hay personas que no se muestran como realmente son hasta que están desnudas y después de que el sexo termina podrían no ser tan atractivas como en el momento en que da inicio la pasión.

Por un lado las personas suelen tener miedo a la creación de lazos y relacionarse con otras de forma sincera, un poco esas cuestiones en las que aparecernos frente a alguien más como somos puede aterrarnos. Mientras que, además, hay personas que no son muy buenas al momento de presentarse frente a alguien, ¿cómo le hace una mujer para que se pase de un encuentro casual al momento de descansar en los brazos de la persona que está junto a nosotros?

En realidad, hay ciertos consejos para conseguir que los momentos después del sexo sean algo memorable, tiene que ver con la capacidad que podemos tener de encontrar puntos en común y algo que compartir con nuestra pareja además del placer. Sobre todo cuando esos momentos de descanso se transforman en el juego previo para una siguiente ronda.

Les comparto algunos consejos que me han servido a mí y a otras amigas:

1. Masaje. Ya que estamos en esas y los cuerpos están dispuestos sería ideal continuar la velada con el tacto y la caricia. No sólo ayuda a que alguno de los dos se relaje, sino que además es ideal para encontrar otros puntos erógenos entre ustedes. Les recomiendo iniciar con las manos y quizás incluir por intervalos el uso de la lengua, no se arrepentirán.

2. Compartir fantasías. No hay un momento en el que estemos más conectados con nuestra imaginación sexual que en ese momento en el que estamos satisfechas y deseamos que la diversión continúe por más tiempo. Así que una de mis actividades favoritas es hurgar en la cabeza de mi pareja y encontrar aquello que podemos hacer en algún otro momento o justo después.

3. Buscar inspiración. En esos momentos en los que estamos centrados en nuestro placer lo mejor que podemos hacer es alimentarnos de ideas, desde ver una película pornográfica, hasta leer relatos eróticos o aprovechar la buena disposición para empezar a probar algunos juguetes sexuales.

4. Compartir otra actividad. Hay una amiga que lo que más disfruta es empezar a ver películas o series después del sexo y empezar a comer un poco. Tiene la idea de que el hecho de realizar una actividad diferente prepara el cuerpo para el placer más todavía que estar pensando en él.