En la exploración por sentir de otra forma me propuse a intentar algo que me pareció una idea interesante. El sexo es una experiencia muy compleja, no sólo se trata de los sentidos o el cuerpo, sino que además hay cierta comunicación secreta, algo que está entre el ritmo, la armonía, el instinto y la química. Aunque es muy cierto que por medio de las sensaciones recibimos la mayor parte de los estímulos.

Pensaba en eso cuando se me ocurrió que algo que debía experimentar era cómo sería el sexo no sólo a ciegas, sino también sin hablar, guiados apenas por el tacto, el sonido y el gusto. Podría ser que ciertos sentidos se hicieran más presentes, eso dicen algunas películas, así que pensé en profundizar lo que estos podrían aportar a las noches.

Como ya saben que cuando me decido a probar algo nuevo lo hago por partes, más para explorar las posibilidades que por otra cosa. Mi primer paso en aislar lo sentidos y sumergirme en ellos fue empezar por la masturbación con los ojos cerrados. Hacerlo para enfocarme en el tacto y el sonido, sobre todo.

Darme cierto tiempo para sentir de otra forma, es como afilar las sensaciones y sentirlas a otro nivel, con mayor profundidad. Las diferentes formas de experimentar con los sentidos son muy variadas. Desde el alcohol y las drogas hasta esas en las que las personas prueban con la meditación, el sexo tántrico y esos caminos que descubren que nuestros cuerpos esconden una larga serie de posibilidades para el placer.

La manera en que podemos encontrar esas posibilidades son miles. Cuando experimenté con mi pareja bloquear la vista, debo decir que llegó un momento en el que no pudimos mantenerlo, encontrar el orgasmo en los ojos del otro llegado cierto punto fue necesario. No sólo probamos con vendarnos los ojos, sino que también con el sexo en la oscuridad. Aunque los ojos se adaptan con el paso del tiempo, todo se trastorna.

La manera en que podemos percibirnos el uno al otro permite que nos reconozcamos. La manera en que nos conocemos construye una imagen de la otra persona. Ahora que experimentamos con la luz apagada reencontrar ciertos puntos, los lugares en los que solemos dar placer a nuestra pareja, fue toda una aventura. La torpeza sorpresiva y la maestría repentina del tacto aprendido fueron dos sorpresas interesantes.

En cierta forma volver a conocer el cuerpo de nuestro amante, de otra forma, a través sólo de uno de los sentidos, ya sea el oído, el tacto, el olfato, se ha convertido en otro tipo de placer, ahora descubro nuevos aromas, los que están detrás del oído, de la nuca, los diferentes sabores de la piel y en este momento descubrir lo que su cuerpo tiene todavía reservado para mí.

 

Les recomiendo que se den la oportunidad para disfrutar de sus cuerpos y todo lo que pueden encontrar en él. Divertirse con sus cuerpos, sus sentidos y su sexualidad es una de las cosas que deben hacer cada día.