Cuando se empieza una relación hay siempre una gran incógnita que tiene que ver con el pasado. En la mayor parte de los casos es común que uno no sepa nada de la vida amorosa previa de la otra persona, excepto cuando se trata de amigos que después deciden empezar una relación. Salir con un amigo siempre implica un cambio en la intimidad, pero ese no es el tema en esta ocasión. Me interesa más decir un poco sobre la experiencia que he tenido y la que me han compartido sobre qué hacer con el historial que cada persona trae consigo.

Una amiga acaba de empezar una relación con un chico y éste tiene fama de haber recorrido camino. No es que mi amiga cante mal las rancheras, pero ambos estaban nerviosos al respecto de cuántas parejas habían tenido antes. Sí, eso habla un poco mal acerca de la seguridad y autoestima que tiene cada uno de ellos, porque en realidad el pasado no tendría por qué influir directamente en lo que somos y lo que hacemos, sino que hay que aprender a mantener cierta distancia con lo que se quedó en un allá y entonces.

Caso aparte cuando se empieza una nueva relación y hay hijos de por medio, ese tipo de expareja no se puede olvidar o ignorar fácilmente. En ese caso lo mejor siempre creo que es empezar con la verdad, si por alguna razón es una situación demasiado incómoda será necesario ver si se puede superar para empezar algo nuevo o no.

En realidad compartir nuestro pasado amoroso con la pareja actual es una decisión que cada quien debe tomar. Por mi parte, considero que no es necesario hacerlo, mis parejas no tienen por qué saber cuántos novios tuve, cuántas parejas sexuales he tenido ni nada semejante, aunque no por ello creo que se deba pasar por alto como si no hubiera ocurrido. Reconocer nuestro pasado es también reconocer que a través de esas experiencias, buenas o malas, somos la persona que hoy día está aquí.

Sí, usamos el pasado, las buenas experiencias sexuales que hemos tenido cuando en algún momento nos masturbamos, es cierto y cada persona está en todo su derecho de regodearse en los instantes en que fue feliz y obtuvo placer, recordar un buen orgasmo siempre es agradable. También es cierto que si le damos un espacio mayor a las personas y las experiencias que quedaron atrás, no podremos disfrutar de lo que tenemos en el presente.

Cuando mi pareja quiere saber de mis exnovios le pregunto para qué quiere saber, bromeo con él y le digo que si quiere hacer un club todavía le falta tiempo para unirse a ellos. Me gusta resolver eso haciendo énfasis en lo que ocurre en ese momento, ya sea que esté en sus brazos después de una buena sesión de sexo o estemos terminando de cenar o comer, incluso por teléfono, si es que llega a ocurrir.

Además, ¿quién tiene tiempo para pensar en lo que ya pasó?