En estos días me he encontrado con gente con intereses muy curiosos. No sabía bien cómo funcionaban los fetiches, pero en estos días me ha quedado más claro. ¿Cómo una persona vincula su placer con un objeto en particular? Los fetiches son eso, la forma en que un objeto, una acción o cualquier otro estímulo nos excita y nos lleva a otro estado, otro lugar. 

Una amiga me confesó que sólo lograba venirse cuando escuchaba gritar a sus parejas, entonces cuando deseaba llegar al orgasmo hacía su esfuerzo en hacerlos sufrir. Uñas, nalgadas, cachetadas, la mujer se me hacía valer de ciertas estrategias, llegó a usar un látigo de sorpresa y la cuestión fue el final, ¿cómo le explicas de la nada a tu amante que su dolor despierta tu placer? Ella responde con un orgasmo que ella califica de memorable. 

La parte interesante de los fetiches es encontrar al descocido para tanta rotura. Cómo convencer a un hombre para que no huya cada vez que se hace el amor cuando sabe que cada ocasión va a salir lastimado de alguna forma, sí o sí o sí. Ella comenta que no es sencillo, pero que los meses que dura vale la pena. 

Un amigo me confesó su poco original fetiche por los pies. Si alguna persona lo comparte por ahí me gustaría saber cómo se enfrentan al pie de atleta. Lo que me contó es que lo que pasa con él es que es un sabor y un aroma que pocos han probado, imagina que se ha vuelto un iniciado y bendecido por Dios. Como si hubiera conseguido un tesoro olvidado por las personas menos perspicaces o hábiles. 

Otra amiga no logra ni gemir sino la amarran, lo que me dijo es que la sensación que tiene al momento de ofrecerse a ese punto es lo que motiva su placer, no se trata de otra cosa sino de su imaginación, ella se imagina como el sacrificio de amor dispuesto para algún tipo de ser divino. Sí, queridas lectoras, hay veces en que es obvio que la literatura afecta la mente. 

Luego está la lista gigante de objetos con los que Internet nos hace imaginar más manías y amores locos. Con esto quiero decir, más que cualquier otra cosa, que cada forma del amor es diferente. Los fetichistas lo dejan muy claro, ellos van por la vida buscando alguna persona que sea lo suficientemente valiente como para seguirles el juego. 

Al final se trata de eso, de jugar, usar un dildo, bolas chinas o atarnos los unos a los otros. Transmitirnos el amor por cada uno de los diferentes medios que tenemos, algunos sólo usamos el cuerpo, pero otros han colocado en el camino del placer otros puntos previos que tienen que ver con elevar ciertos puntos en los momentos adecuados usando juguetes o concentrarse en algunas partes en particular. Todo está en la forma en que imaginamos que debe ser el placer, la vida.