Hace poco me acabo de mudar a un nuevo departamento, no se trata de un cambio brusco en el que me haya pasado de un lado a otro de la ciudad o que me haya tenido que pasar a un lugar totalmente extraño. En realidad estoy ahora a unos cinco minutos de mi antiguo departamento así que la mudanza no fue tan tortuosa como pudo haber sido y los rumbos no son nada nuevos, apenas empezar a conocer a los vecinos.

 

Entre la selección del departamento, encontrar un lugar que me hiciera ojitos en medio de toda la Ciudad de México y su curiosa oferte de vivienda, desde una habitación en una azotea en una casa llena de gatos que la señora juraba que era un penthouse, hasta las personas que rentan casas que están ocupadas y las ofrecen todavía no entiendo para qué.

La parte que mejor me llevo de todo esto es que un departamento vacío siempre tiene algo mágico. Abres la puerta y el espacio vacío y amplio se aparece como una posibilidad infinita, pero mejor que eso está la posibilidad de poder congraciar la casa por medio de una buena sesión de sexo. Me parece que es una de las mejores y más importantes formas de apropiarnos de nuestro propio hogar. Antes de que los muebles aparezcan y empiecen a llenar me gusta aprovechar la oportunidad de que todo el piso, todo el departamento es un terreno dispuesto para poder dar rienda suelta a la pasión.

Empiezo a pensar que debería recomendarles mudarse sólo para que puedan vivir la experiencia. Miren su casa, es increíble la cantidad de lugares que podrían ser un lugar ideal para hacer el amor de no ser por el armario que nos heredó la abuela. Aunque tampoco quiero llegar al otro extremo, la decoración y los muebles, la forma en que llenamos de color y de formas nuestras casas es muy importante, vamos creando algunos rincones que son ideales para la pasión, para el cariño y el sexo.

Lo que más me gusta es que me parece que se trata de una declaración ante el lugar, incluso ante los vecinos. El eco está por todos lados y parece que uno está usando un micrófono o está en medio de una orgía. Esa sensación de llenar todo el departamento con los sonidos del placer: suspiros, gemidos y gritos, me parece increíble, es como esta por todos lados.

Si tuviera que hacer una sugerencia creo que podría decirles que lleven una alfombra, sólo en caso de que sean muy friolentos o que el departamento en cuestión no sea precisamente cálido. Aunque en mi experiencia, una vez que se empieza es difícil que la temperatura del piso o de las paredes sea algo que los vaya a detener.

Es importante recordar que el juguete sexual más importante que tenemos es la imaginación, que si no la ejercemos constantemente para hacer surgir el placer en todos lados, éste no se va a aparecer por arte de magia.