A pesar de que cada vez existe más información acerca del tamaño del pene, cómo se puede usar, las técnicas que se pueden usar para penetrar o incluso con las extensiones y retardantes, el tamaño del pene sigue siendo unos de los temas más importantes al momento de hablar de sexo. En un afán de eliminar prejuicios y no herir susceptibilidades, de sacar las ideas del porno de las cabezas de los hombres, entre otras cosas, se ha difundido que el tamaño del pene no importa.

 

Cuando me preguntan sobre el tema lo que puedo decir es que la diferencia siempre se siente, pero no pasa lo mismo con los senos y las vaginas. Los hombres en general están obsesionados con la idea del tamaño, creen que en eso está la mayor parte del placer de la mujer. Si se cruzan con un hombre de estos es posible que esté más ocupado en pensar qué lugar ocupa en la lista de tamaños que ya nos inventó a disfrutar del sexo.

El tamaño del pene importa desde lo que es capaz de hacer en la cabeza de los hombres. Una amiga, para aprovechar lo importante que puede llegar a ser en la motivación, lo que hace es sorprenderse de lo grande que lo tienen. No importa mucho si es cierto o no, pero la cuestión es que sea creíble. A veces en las reuniones de chicas nos hace la interpretación de los gemidos y nos cuenta que el mejor momento para hacerlos es cuando esperas que le eche ganas.

Ella también recomienda gritar el nombre de vez en cuando, para que el hombre sepa que lo llama o lo desea, algo así nos contaba. No sé si realmente sirve, pero como nos lo dice hasta tiene sentido. No todo lo que funciona con uno consigue buenos resultados con otro. Porque no todos son de hablar, siempre hay las que gritan a la menor provocación, cada cuerpo entiende el placer de una forma distinta.

En el afán de investigación me acerqué a mis amigos y les invité unas cervezas. ¿De qué otra forma se puede conseguir la sinceridad de forma casual? Lo que me dijeron fue entre el cliché y la revelación. Pero eso será material para otro día.

La conclusión que pude obtener es que hay algunos a los que las técnicas de mi amiga son justo lo que les hace la noche, porque claro que les importa. Aunque el parámetro que algunos usan son cualquier cosa excepto lo que hubiera podido imaginar.

Uno me decía que no se considera satisfecho hasta que la pareja en turno le pide que se detenga. Él, por ejemplo, decide usar algunas pastillas que le ayudan a hacer el milagro. Sólo espero que el cuerpo no le pase factura después. Otro está buscando una señal con cada una de sus parejas, una forma en la que pueda decir que entendió cómo se viene. Lo que sí empiezo a ver es que mis amigos son una cosa extraña.