El erotismo que se construye desde la imagen es uno de los más familiares para nosotros, es más difícil percibirlo cuando se manifiesta por medio de la música, por ejemplo, o no todos se animan a acercarse a la literatura erótica, aunque la forma en que juega y crea escenarios en nuestra imaginación es algo que definitivamente se debe probar. El arte no sólo es para hacerse el culto, sino que en él se plasma todo lo que el ser humano a vivido a lo largo del tiempo.

El arte está lleno de ideas, ocurrencias, vivencias y posibilidades, integrarlo en nuestra intimidad y sexualidad termina por agregar una nueva gama a la forma en que se vive e placer de la cama en pareja. La primera posibilidad, la que queda más a la mano y que muchos ya hemos probado es la fotografía.

Hoy en día todos tenemos una cámara a la mano en el celular, aunque si tenemos una cámara a la mano se vuelve más atractivo. Me parece que el uso de ciertos objetos hace de las actividades algo diferente, no es lo mismo leer un libro y tocar sus páginas que leer en la computadora, cada objeto nos permite relacionarnos con las cosas de otra forma.

En esta búsqueda por alimentar la sexualidad con mi pareja decidimos explorar el arte erótico, compartirlo entre nosotros buscando perfiles en redes sociales como Instagram y diariamente nos alimentamos la imaginación con posibilidades salidas de la imaginación de alguien más. Pero no nos detenemos ahí, ahora hemos optado por también realizarlo, encargarnos de ser nosotros lo protagonistas del arte erótico que deseamos.

Después de haber visto a varios artistas nos cargamos de inspiración y cada uno empezó a tomarse fotos con una Polaroid en lo individual y jugamos a dejar esos desnudos en la vida del otro. Pequeños guiños de amor y provocación que terminan por encender grandes fuegos. Al principio fue extraño pensar en el cuerpo como modelo, como objeto en el mejor sentido de la palabra, pero bastó con jugar un poco reírse sin pena de las ocurrencias y para la tercera imagen logré el resultado que deseaba.

¿Qué provocó intercambiar fotos eróticas? El primer resultado fue un aumento en la frecuencia en que tenemos sexo, antes eran dos o tres veces por semana, ahora son cuatro o cinco. Alimentar la imaginación de nuestra pareja con nuestro deseo y nuestras intenciones, dejar un rastro de objetos e imágenes que muestran el cuerpo dispuesto y no sólo eso, sino las fantasías.

Las fotos eróticas son resultado de imaginar posibilidades, encuentros por ocurrir en los que al menos yo aproveché para crear en la mente de mi pareja escenas que deseaba construir con él, desde juegos de espejos y antifaces, hasta repetir ataduras y locuras previas. Hacerle saber que en ciertos momentos del día pensaba en él y que por medio de la foto se genera una comunicación secreta entre los dos.