Ahora que estamos en la era de la posmodernidad, que los avances tecnológicos van más allá de lo que cualquiera haya podido imaginar, existen nuevas formas de enfrentar la soledad y las distancias entre las parejas. Este tema me está rondando mucho la cabeza porque tenía que salir de viaje por cuestiones de trabajo y no podía llevar a mi chico conmigo, la primavera ya se aleja, sí, aunque todavía la siento muy viva dentro de mí. Estar lejos de él una semana me parecía un desafío a superar al que no deseaba someterme.

Después de meditar algunas opciones llegamos a la decisión de probar el sexo virtual, el buen y muy seguro cibersexo. Al principio no nos hacía muchos ojitos, pero fue ganando espacio en nuestra imaginación cuando nos dimos cuenta de que algunos juguetes podían echarnos una mano a coordinarse con nuestros deseos.

¿Qué les puedo contar de la experiencia? Al inicio tuvimos problemas con la videollamada, pero ya que se estabilizó pudimos empezar lo que se dice empezar. Lo importante es crear esa conexión especial que se tiene con la pareja a pesar de que no esté presente, realizar cosas como si estuviera ahí, justo frente a ti, eso ayuda a romper la barrera de la pantalla.

Si alguna de ustedes tiene ánimos de probarlo lo que puedo decirles es que se los recomiendo mucho si tienen una imaginación tan viva como la mía; mientras él dice lo que desea, lo que haría, ustedes lo siguen con el juguete de su preferencia, ya sea el dildo o algún otro accesorio que tengan y adoren.

Para aprovechar la oportunidad de experimentar con cosas nuevas decidí comprarme un intensificador, nada más la palabra ya sugiere un buen momento y en Sexísimo tienen los mejores. Eso ayudó mucho, con los detalles y las acciones que decía, las que se me antojaban y le respondía…

Al final lo más importante del cibersexo es la comunicación, si no puedes soltar la lengua y con ella los deseos, imagino que puede que se vuelva algo insípido y no muy lejano a masturbarse, incluso peor, por la pena que a veces da escuchar nuestras más oscuras perversiones. Si nos avergonzamos de lo que queremos el placer nos estará evadiendo constantemente.

Mi recomendación para todas aquellas que quieran probarlo es soltarse un poco, dejarse llevar por las ganas de entregarse de una nueva forma a su pareja y prepararse para hablar de lo que queremos hacer, lo que queremos que nos hagan. ¿Quién sabe? Podría todo hacerse realidad en una próxima ocasión.

También tomen en cuenta estar en un lugar en la que se puedan sentir seguras, la intimidad es la base para la entrega y, para el placer, qué mejor que lo que ya conocen y adoran, el buen dildo siempre listo para acompañarnos, un poco de intensificador, para no extrañarlo tanto y dejar que la imaginación agarre vuelo y nos lleve bien arriba.