Ahora que estamos en la época de la contienda olímpica no puedo dejar de pensar en cómo podrían ser las competencias en lo sexual. Es algo de ver a estas personas que dedican su vida a una prueba, a un deporte y una especialidad, se trata de cuerpos que representan la perfección. No puedo dejar de pensar que si unas competencias así existieran habrían grandes atletas del sexo y las competencias serían de lo más extravagante.

No podría tratarse de tamaños, eso le corresponde al record Guinness, sino de desempeño. Creo que las competencias tendrían que ser como provocar el orgasmo más rápido, por durar más tiempo antes de la eyaculación, por tener más orgasmos seguidos o incluso cada una de estas pruebas en diferentes posiciones, además de que habría que pensar en competencias de sexo oral y anal.

Pero ya que pienso en esto creo que habría un problema a partir de que el sexo no es precisamente algo que se pueda establecer como algo recurrente, a veces parece un combate y en cierta forma se pueden tener ciertos movimientos que permitan siempre llegar al orgasmo. Sin embargo, es importante ver que no se trata de una prueba de fuerza o simplemente de habilidad, sino que la química y la intimidad que existe entre quienes están involucrados es un factor importante.

Pienso en mi experiencia, en alguna ocasión tuve un amante que no sólo estaba en muy buena forma, sino que también tenía un apetito sexual bastante grande y estaba bien dotado. El sexo estaba bien, pero no lográbamos congeniar del todo, la química no funcionaba porque no había puntos en los que pudiéramos congeniar más allá de dos o tres.

Creo que entonces las olimpiadas necesitarían una clasificación para parejas, así creo que podría funcionar. Las ramas hetero, homo y transexuales tendrían que ser necesarias para que realmente se trate de una competencia que refleje el sexo en todo el mundo. Quizás con eso la homofobia y los problemas que surgen hacia otras formas de vivir la sexualidad empiecen a disminuir, a fin de cuentas el deporte ayuda a la ruptura de paradigmas y crea cierta sensación de camaradería entre los participantes.

En mi experiencia creo que podría intentar entrar al equipo nacional con mi pareja, a fin de cuentas hemos ido construyendo lazos cada vez más fuertes y el sexo se ha vuelto cada vez mejor, pareciera que la cama es un espacio en el que el buen funcionamiento de la relación se ve reflejado de forma proporcional.

Se trata de que cada uno empieza a conocer a su pareja de otra forma, que la confianza se traduce en movimientos o caricias nuevas y que en un momento podría haber considerado arriesgadas. La intimidad que se construye en pareja permite que en el sexo se prueben diferentes posiciones, ángulos y actitudes, porque se puede repetir una misma rutina en diversas ocasiones, pero llega un punto en el que la experimentación es más que necesaria.