Ahora que he estado pensando en lo que puedo o quiero hacer este año, lo que queda por experimentar y lo que tengo ganas de volver a hacer, me he encontrado con millones de listas sobre lo que se debe hacer para mejorar la vida sexual. Hay muy buenas ideas como el bondage, el sexo en lugares públicos y la exploración de las zonas erógenas. Todo eso me parece muy bien, pero hay algo que no deja de parecerme extraño y es que pareciera que son recetas mágicas de cocina y pasan por alto que las cosas cuando se planean y se quieren realizar a la fuerza a veces sólo salen peor.

Una amiga en una ocasión estaba obsesionada con la idea de tener sexo con su novio en la cocina del departamento de sus papás, no es que no hubiera otras cocinas, que no tuvieran un mejor lugar, sino que la cocina estaba en un lugar central y el riesgo era muy grande, cualquier podría entrar y verlos en cualquier momento. Para lograrlo incluso hicieron un plan elaborado para que no hubiera nadie en casa y cuando por fin consiguieron deshacerse de todos y cumplieron con la fantasía no era lo que esperaban, la parte del riesgo de ser descubiertos, que era lo más atractivo de la fantasía, había desaparecido.

Así ocurre un poco con las instrucciones cuando no sabemos bien que en realidad lo importante es dejarse llevar por el deseo y saber divertirse con las situaciones, improvisar y sacar ventaja de los momentos que se nos presentan. No estoy en contra de la planeación, pero no por organizarnos o por seguir las indicaciones debemos dejar que el placer (eso siempre es lo importante) se quede fuera de la imagen.

No siempre que he intentado cumplir una fantasía lo logro, pero he aprendido con mi pareja que ya tener en mente intentarlo cambia algo en la forma en que hacemos el amor en ese momento, hay algo en la intensidad y la forma de vivirlo que hace que todo sea diferente, en un excelente sentido de la expresión.

Las instrucciones me hacen pensar en esta amiga, la imagino planeando un striptease y realizando una coreografía con semanas de anticipación. Al menos yo prefiero dejarme llevar, algo en el momento se me ocurrirá. O puedo suponerla tocándose frente a su pareja y preguntarle cada cierto tiempo si le gusta lo que ve, con cierta incomodidad en medio.

Hay formas para hacer las cosas y sea cuáles sean los consejos para mejorar su vida sexual que decidan seguir les recomiendo que, antes que cualquier otra cosa, se diviertan y disfruten de su pareja y la experiencia; ya dicho eso, si tienen pensado probar con alguna nueva táctica o estrategia, incluso no lo compartan, miren qué tanto pueden hacer guiándolo en el momento. Además, ¿qué es mejor que un antojo o una ocurrencia de último momento?