En esta tendencia por traer el arte a mi relación con mi pareja llegamos a jugar con la pintura. Primero decidimos comprar algunas pinturas y diseños de artistas que nos agradan, cada uno ha estado redecorando las paredes de su casa con piezas que ya no son tan genéricas como esas que en ocasiones compramos en el Walmart.

Con todo esto a mi novio le dio por entrar a clases de dibujo así que ahora hay momentos en los que me pide que modele para él al desnudo para trabajar su trazo. Yo sólo le pongo como condición que al terminar haya una buena sesión de sexo. Transformarme en su modelo tiene algo curioso, me gusta provocarlo y hay un punto en el que empiezo a tocarme para ver su reacción. Él juega a comprometerse con su trabajo y que me esté moviendo no le molesta, lo toma como parte del reto.

Lo más divertido de esto es que ahora tenemos un registro de esas sesiones de sexo, un dibujo previo en el que él destaca ciertas partes por encima de otras y con lo que se alcanza a ver su excitación, o eso me gusta pensar a mí. Hay momentos en los que los detalles están en los senos, otras veces en mi mirada o mi gesto.

Con esta nueva dinámica también he visto que tiene una especial predilección por mis pies y mis hombros, es una de las partes en las que más se detiene. Así que ahora los exhibo más seguido cuando lo veo, parece que va dando resultado.

Como consecuencia de todo esto, ahora que empezó a practicar con acuarelas y acrílicos, a experimentar con colores, hemos decidido volver a experimentar con la pintura en el cuerpo. El body paint y la experimentación que mi pareja hace con mi cuerpo deja aparecer también otras formas del deseo, pareciera que dibuja sobre mí las caricias que más adelante hará con sus manos.

La forma en que adornamos nuestros cuerpos para nuestra pareja va desde el perfume que usamos, la ropa con todo lo que enseña y lo que esconde, la ropa interior que se muestra por momentos bajo la ropa, los zapatos y los aretes o anillos Pintar el cuerpo es algo que se acerca a esa forma de mostrar el cuerpo, pero se trata de jugar con la desnudez. Reconstruirla con los colores y durante el sexo redescubrirla detrás de lo que la imaginación hizo para ocultarla.

No es una actividad que se pueda hacer cuando el deseo está desatado porque la paciencia es necesaria, pero la tensión que se genera al poner de por medio un tacto diferente, una actividad previa fuera del tacto y la estimulación

Crear nuevas formas de excitarnos a nosotras y a nuestra pareja es importante para continuar en un camino en el que el sexo no se agota. En el que cada día aparecen nuevas formas de vivir el placer.