Siempre que pienso en escribir sobre el cuerpo, creo que lo más importante es que para cada roto hay un descocido, que me gustaría que se entendiera como que en la vida para cada persona hay alguien esperando el encuentro y que en ese momento se encuentra el sentido de muchas cosas.

Cuando era más joven estaba obsesionada con lo que las personas pudieran decir de mi cuerpo si tenía mucho, si tenía poco, si así me veía bien o si de la otra forma ya estaba fea. Me parece que es lo normal, como también debería serlo el momento en el que deberíamos todas decidir no pensar en el juicio que alguien más deba hacer con relación a nuestras vidas. Las únicas personas que deberían aprobarnos somos nosotras mismas.

Decidí hablar acerca de esto porque hace poco una amiga tuvo la necesidad de venir a  verme en calidad de urgente, el tema era algo un tanto ridículo, pero que en realidad es bastante importante. Se había ido a la cama con un chico con el que había estado coqueteando y todo salió de la peor forma posible, porque nunca llegaron al sexo porque al momento de que vio sus senos prefirió irse y olvidarlo todo. Dijo que los pezones de mi amigo le desagradaban y que no iba a poder seguir.

Me entró curiosidad y tuve que pedirme que los enseñara pensando que tal vez me encontraría con algo muy extraño, quizás que tuvieran la cara de Donald Trump o que se parecieran un bulldog, no sé, imaginaba algo que pudiera incluso ser divertido, pero en realidad no eran muy diferentes de los míos, sólo algo más oscuros. Ni muy grandes, ni muy pequeños, con aureolas de la misma forma.

Mi amiga se sentía mal, en cierta forma estaba emocionada por la posibilidad de establecer una relación, parecía una persona simpática y agradable, así que se sintió mal porque su cuerpo fuera capaz de hacer huir a alguien de lo que era sexo seguro. Fue ahí cuando me tocó intervenir, porque algo que siempre es peligroso es asumir la culpa por el gusto de alguien más, como si hubiera sido culpa de ella que el tipo tuviera ese tipo de extravagancias.

De entre las diferentes y miles de formas que tienen los pezones, unos más grandes que otros, aureolas pequeñas, medianas y grandes, los que son difíciles de esconder o los que son rosas, los que son más oscuros, opciones hay miles. Cada uno de ellos sólo esperan que nosotras estemos felices con ellos y veo difícil que no sea así cuando son una de tantas fuentes de placer.

Si en sus vidas, camas y experiencias se encuentra con alguien que no se siente feliz o agradecido por estar con ustedes, aunque eso sólo implique una noche de pasión sin compromiso, no lo tomen en cuenta, porque es probable que en realidad su juicio no sea otra cosa que un gusto, un capricho o que esa persona necesita revisar su prioridades en la vida.