El juego de roles necesita un poco de arte para que funcione, lo que se requiere es plantear una situación y si se tiene ganas de jugar, se pueden escribir diferentes situaciones que les gustaría probar, ponerlas en una pequeña caja, una bolsa y sacarlas de vez en cuando para que la relación entre ambos siempre tenga algo de novedad.

Las personas que hayan visto, probado o tengan una ligera idea de lo que es la improvisación saben que la primera regla es que al momento de plantear una situación lo que se debe hacer es aceptarla, es decir, no es parte del juego negarse a lo que se propone, excepto que sea algo que pueda hacernos sentir incómodos. El chiste del juego de roles está en que sea una forma de disfrutar de otra forma el sexo y no de poner a prueba hasta dónde podemos llegar.

El juego puede empezar de muchas formas, mi pareja y yo tenemos una caja donde ponemos las situaciones que se nos ocurren y cuando queremos jugar sacamos un papel y empezamos a improvisar alrededor de lo que haya salido. En ellos escribimos lo que debe representar cada uno, pero la improvisación y lo que hacemos después de eso varía. Los personajes no están definidos por completo y siempre tenemos que inventar para ellos una historia previa al momento en que ambos nos encontramos, algo que ha hecho que cada uno se encuentre en el lugar en el que está.

No se trata de empezar a contar nuestra nueva historia desde el inicio y saberla toda, sino afirmar sólo lo importante como lo hacemos en una conversación y cuando queremos seducir a alguien. Sólo le contamos las partes que pueden llamar su atención, quizás la razón por la que estudiamos una licenciatura, si hicimos una estadía en el extranjero o si tenemos algún pasatiempo. Explicar las razones por las que tenemos una u otra inclinación es lo que nos hace ser quienes somos y el objetivo del juego es cambiarlo. Si por alguna razón deciden regresar a algunos de estos papeles en otro momento será necesario que recuerden lo que ya han dicho, de otra forma el juego se rompe.

La imaginación en el sexo es lo que más se debe estimular, no hacerlo es la principal razón por la que una pareja necesita romper la rutina y encontrar otros estímulos. Crear en la otra persona miles de posibilidades hace de la representación un buen recurso para alimentar el deseo día con día.

Jugar con la improvisación no sólo hará que el sexo mejore, sino que también la comunicación encontrará otras formas de desarrollarse, sobre todo si juegan a inventar personas más allá de la cama y del cuarto. Si practican con personificar sin previo aviso en diferentes lugares y situaciones se darán cuenta que con esto se consigue cierta intimidad al momento de guardar el secreto, de saber quién es realmente la otra persona y, por un momento, olvidarlo.