Todas las personas hemos visto pornografía al menos en alguna ocasión en nuestras vidas, muchas veces es lo primero que tenemos para satisfacer los primeros momentos de curiosidad. ¿Cómo se ve el sexo? ¿Cómo debería sentirse? ¿Qué se debe hacer? ¿Qué se puede hacer? Hoy en día la pornografía es capaz de satisfacer esas curiosidades y más, para todos hay un video a la espera. Para la persona que no me crea le pido que lo primero que le venga a la mente lo busque en internet junto con la palabra porno, estoy segura de que algo encontrará.

Cuando por alguna razón sale el tema a colación cada quien suele defender sus escenas favoritas, hay las personas que son fanáticas de las películas que tienen historias y donde hay desarrollo de personajes, problemas a resolver y que muchas veces es el sexo lo que termina por responder a los diferentes problemas que se presentan. Yo prefiero las escenas que son más reales, por decirlo de alguna forma, esas en las que aparece una pareja en un cuarto de hotel y que parece que fueron atrapados en el mejor momento del encuentro, me hace pensar que hay una historia previa y que nos toca ver la parte más divertida.

También es muy curioso cuando se llega a ver pornografía en grupo, cuando en alguna reunión de amigos les da por mencionar o compartir algunos materiales que se han encontrado en el camino y terminan con un repaso de las bibliotecas, desde las escenas más extrañas hasta las más emocionantes o más envidiables, incluso hay una categoría que es de mis favoritas y es la de escenas más extrañas.

Aunque muchas veces los hombres tienen la idea de que las mujeres no vemos pornografía, es cierto que la mayor parte de nosotras no sentimos una afición tan fuerte como algunos hombres aparentan tenerla. Tengo amigas que no se sienten cómodas con la forma en que se retrata la sexualidad de las mujeres, la falsedad con la que hacen aparecer el acto sexual, lejos además de toda relación sentimental o, aunque fortuita y de paso, real.

A pesar de eso no siempre vemos pornografía por la misma razón, mientras que en algunas fiestas o reuniones sirve para desatar la risa y el buen humor, el chisme y los comentarios, cuando se ve porno a solas suele ser útil para conseguir inspiración para la masturbación, pero también puede ayudar a construir un espacio muy curioso de complicidad con la pareja, explorar fantasías o descubrirlas juntos.

En este momento no quiero dejar fuera la que podría ser mi utilidad favorita de la pornografía, escandalizar a los vecinos y conseguir que guarden silencio. En ocasiones en las que me parece que no tengo ánimos de escuchar lo que se pelean los de arriba, los de abajo o los de enfrente pongo una porno y la conecto al audio. No deja de sorprenderme que parece que se callan un rato para poner atención a lo que podría estar haciendo.