Esta fantasía me parece que es una de las que más se ha gastado con el paso del tiempo, sobre todo porque la mayoría de los plomeros con los que me ha tocado atravesarme son cualquier cosa menos una persona que pueda desear: señores gordos que no hacen bien su trabajo, chavos que intentan llevarse algo de lo que encuentran en los pasillos camino a la salida. 

En realidad lo importante de esta fantasía no se trata de que sea el señor que nos ayuda con el retrete o las fugas de agua que parecen surgir en el peor momento posible, sino que esta fantasía está más relacionada con el hombre que llega al momento para salvarnos de la desgracia repentina: un cortocircuito que daña toda la instalación, una tubería rota que desata una fuga, un mueble que se rompe y necesita de una mano hábil o un aparato que descompone y nos deja sin poder preparar un licuado, por decir algunos ejemplos.

Esa persona que parece conocer los secretos de las herramientas, que consiguen con un poco de habilidad arreglarlo todo, tienen cierto atractivo en el papel de caballero al rescate que entrega su habilidad al servicio de la mujer amada. Además, un hombre que es capaz de hacerse cargo de los problemas del hogar por su cuenta, sin la ayuda de alguien más. Tiene la fortuna de excitar porque aparece como alguien que puede solucionarlo todo, además encarna los símbolos de lo masculino.

Para este juego no se necesita mucho, algunas herramientas logran hacer que el disfraz funcione. Después es cuestión de construir a los personajes, no es necesario que sea el plomero o el electricista, también se puede jugar a que se trata del vecino del piso de arriba que resultó ser un experto en construcción.

El juego funciona bien si se hace alrededor de un problema a resolverse, ya sea que se descomponga una tubería para esto o que verdaderamente sea necesario que se ensucie las manos. Lo que se consigue con esto es bastante interesante, al momento en que podemos ver a nuestra pareja sudar o ensuciarse un poco se transforma en alguien mucho más atractivo, se le agregan otras características que no suele tener.

Esta fantasía funciona bien cuando se tiene sexo duro, la relación entre ambos personajes existe por la pasión que despierta el hombre que es capaz de enfrentarlo todo por su propia mano. No sólo soluciona los problemas del hogar, sino que también se encarga de las necesidades de la mujer de la casa, con eso se puede construir una buena historia y satisfacer más de una fantasía.

La dama en aprietos tiene una fuga de agua en la cocina, marca el número del plomero de confianza y le responde una persona distinta porque el viejo maestro no está disponible y la persona que llega es un hombre joven y atractivo que se encarga de arreglar el pequeño desperfecto, pero se llena de agua en el proceso y necesita cambiarse…