El sexo anal es uno de los grandes fetiches en la sexualidad, pero también es uno de los puntos más sensibles, en muchos sentidos. Hay personas que ante la idea muestran un rechazo total y me ha tocado ver a personas que se van ofendidas cuando se habla del tema. Eso siempre me ha hecho sospechar que saben más de lo que quieren admitir.

He escuchado mucho que no es para todas las personas, hay quienes dicen que es sobre todo por la forma en que nos relaciones con nuestro cuerpo. Las ideas que podamos tener sobre él o sobre el de alguien más. Es cierto que el sexo anal y todo lo que está alrededor de este tema se suele considerar sucio, doloroso o cualquier cosa semejante. Un amigo me decía que la forma en que consiguió romper esas barreras fue de la forma más natural, a besos.

El beso es una de las maneras más dulces de decir las cosas y cuando se trata de temas sensibles se vuelve todavía más importante. El secreto está en el tacto suave de los labios y la humedad natural de la lengua que con sus caricias despierta el deseo casi de forma inmediata.

Uno de los principales miedos cuando se habla del sexo anal es el dolor. La lógica es simple, hay partes del cuerpo que no están diseñadas para que entre nada, sino todo lo contrario, así que ante la ruptura de la regla tiene que haber una consecuencia que es el dolor. Tiene sentido.

Sin embargo, un amigo me comentaba que hay una forma de evitar el dolor sin importar lo que pueda ocurrir y consiste en que nos preparemos adecuadamente. Los pasos para empezar en el sexo anal son muy sencillos:

1. Perder el miedo por el dolor. Lo primero es notar que también se puede obtener placer y que no todo es negativo, para eso les recomiendo empezar a estimularse cerca y probar hasta donde se sienten cómodas. Déjense llevar. Sólo aparecerá el sufrimiento cuando se realice de forma ruda o sin cuidado, cuando no haya la debida excitación o cuando el lubricante no sea suficiente.

2. Aprender a controlar y relajar el cuerpo. Explorar este tipo de estimulación es una excelente prueba para saber qué tanto conocemos nuestro cuerpo y si somos capaces de relajarnos adecuadamente. Para este tipo de sexo no se puede tener una resistencia muy fuerte, ahí empiezan los problemas.

3. Practicar en casa. Antes de lanzarse al sexo en pareja hay personas que recomiendan empezar con juguetes sexuales para acostumbrar al cuerpo.

4. Contar con una persona paciente. Nuestra pareja debe estar dispuesta tanto a explorar y divertirse con nosotras como también no dejarse llevar por el deseo de lanzarse antes de tiempo. En encontrar el momento adecuado está la clave para que sea una experiencia placentera.

5. Sentirse en confianza. Puede que sobre decirlo, pero es importante saber que se está con una persona que es capaz de detenerse y escucharnos si por alguna razón nos llegamos a sentir incómodas.