La última vez contaba acerca de qué conviene para empezar en el sexo anal, como lo más conveniente es empezar con experimentar si realmente es una experiencia para cada una de nosotras. Debo reconocer que a partir de eso me decidí a probar si era algo para mí, si realmente era que no me gustara y no que se tratara de una idea que me llegó en el camino y de alguien más.

Para empezar a probar me parece que lo primero es divertirse. Lo que yo hice fue masturbarme, trabajar mi placer como suelo hacerlo, jugar con el tacto, dejarme llevar por la excitación y buscar llegar a un punto ideal para decidirme a experimentar esta nueva sensación. Si debo ser sincera no fue tan sencillo, así que primero necesité varios orgasmos para atreverme.

Necesitaba estar realmente dispuesta y lista para explorar un nuevo placer. ¿Qué se siente cuando empezamos a estimular nuestro ano? Creo que el truco está en la caricia, el tacto suave y delicado, la intención de excitación que está detrás de la forma en que nos podemos tocar y que empieza por abrir las puertas y hacer ceder las diferentes resistencias.

Tengo que reconocer que me apareció una lista de miedos casi de inmediato pero que busqué eliminar de la mejor forma posible, lavé con cuidado y esmero, intenté eliminar cualquier sorpresa repentina o algún tipo de aroma que resultara desmotivador en ese momento. Debería conseguirme un bidé si quiero seguir con la experimentación.

No es cosa nueva que esa zona de nuestros cuerpos están llenas de bacterias y las enfermedades aparecen como una posibilidad, por eso se recomienda usar algunos nuevos dispositivos de látex tanto para los dedos como para la lengua. Evitar que el contacto sea directo para evitar que aparezcan riesgos de enfermedades. Aunque me parece que parte del encanto de que nos podamos tocar es realmente experimentar el contacto de piel con piel. Al final, la experiencia fue muy gratificante.

Lo siguiente a probar fue el beso negro, al menos para iniciar aparecen diversos miedos y resistencias, porque para empezar hay que superar todavía más miedos de los que el tacto presenta. Como saben, tengo la buena costumbre de investigar y encontré que la mayor parte de los riesgos desaparecen con una buena higiene, además de que se pueden buscar barreras bucales o cubiertas de látex para evitar el contacto directo que es donde las infecciones pueden ocurrir.

Sobre la experiencia, no está mal, pero creo que no es algo que tengo pensado hacer todos los días. Imagino que con el paso del tiempo una se acostumbra a la sensación, quizás pronto empiece a experimentar con los juguetes sexuales. Si por alguna razón descubro que no es lo mío será antes de que mi pareja crea que podría ser una práctica usual.

Aunque lo más importante es que como pareja estemos conformes y sepamos bien que es algo que deseamos hacer, que nuestro amante sea incluso capaz de respetar que de último momento decidamos retractarnos.