Había comentado en alguna entrada anterior que la confianza es uno de los pilares de una relación, pero creo que ese tema todavía deja pendiente mucho qué decir. Por ejemplo, cuáles son los diferentes caminos que deja la falta de confianza, algo así como el diagnóstico para saber si hay la suficiente o no, ¿qué se puede hacer para crear confianza en la relación?, ¿cómo sé si realmente confía en mí? La cantidad de preguntas que se me ocurren son infinitas.

Pero antes me parece interesante saber qué es lo que hace que las personas huyamos de la posibilidad de confiar en alguien más (y lo digo por propia experiencia), en muchas ocasiones me descubrí huyendo de la posibilidad de ser feliz. La historia iba algo así; primero, conocía a un chico que era amable y considerado, me parecía que las cosas estaban muy bien. Después, porque todo iba sospechosamente bien, buscaba una razón por la cual las cosas no podrían funcionar de ninguna forma. Entonces, terminaba haciendo un berrinche por alguna cosa que me imaginaba. ¿Cuál era el resultado? El chico, si tenía amor propio, huía. Si necesitaba pagar algo de karma, se quedaba un par de meses a sufrir conmigo.

Algo así era, la cuestión es que yo buscaba razones que hicieran que las cosas no salieran bien, y quien mucho busca terminan encontrando o, en dado caso (la mayor parte de las veces), acaba inventándolas. Creo que el peor de los casos fue cuando terminé arruinando una sorpresa, el pobre intentaba realizar un viaje conmigo a la playa y yo sospeché que me ponía el cuerno, de tanto insistir en eso me reveló su tan terrible secreto y me mandó a la goma. Era lo correcto.

Al pasar por todo esto me di cuenta que gran parte de lo que me ocurría tenía que ver con la forma en que yo reaccionaba a la posibilidad de ser disfrutar la vida. En lugar de hacer las cosas que me podían hacer feliz, la mayor parte del tiempo pensaba en todo aquello que no daría resultado y que terminaría por hacerme miserable.

Si algo de esto te parece que te queda, entonces puede que sepas de qué hablo. Muchas veces terminaba arrepentida de las cosas que había hecho y de cómo, por estar al pendiente de todo aquello que me podía arruinar el día, no disfrutaba ninguna de las pequeñas cosas que la vida me presentaba, desde la salida a comer hasta una noche de sexo.

Lo que puedo recomendarles, porque así fue como encontré otra forma de abordar el mundo, es que dejen de poner peros a lo que se ponga en frente, aceptar lo que la vida tiene para nosotros no es tan difícil, basta con estar dispuestos a decir ¿por qué no?

En realidad, considero que la primera parte de la confianza tiene que ver con la capacidad que podamos tener nosotras de abrirnos a los demás y recibir lo que las personas tienen qué ofrecernos.