Hay algo que siempre me ha parecido interesante, la forma en que las personas incorporamos nuestras aficiones y nuestras pasiones a la vida sexual. Desde las personas con inclinaciones artísticas hasta aquellos que se ejercitan y hacen uso de sus fuerzas para continuar y alimentar el placer.

El tacto no es lo mismo para el guitarrista de una banda de blues a lo que puede ser para un escultor o un panadero. Esto me vino a la cabeza ahora que conocí al novio más reciente de una amiga, se trata de un chico que se ha dedicado justamente a las artes plásticas y por el tipo de técnicas que desarrolla tiene unas manos que parecen toscas y golpeadas.

En el chisme, hace poco, le pregunté a mi amiga sobre ¿cómo era verse atrapada en esas manos? Justo porque pensaba que las caricias podían verse tropezadas por los callos o quizás alguna cicatriz (el chico en cuestión trabaja mucho con grabado), me parecía que debía ser algo brusco o poco sugerente. Me confió mi amiga que en cierta forma por eso el tacto era tan interesante. Se trataba de una persona que había desarrollado mucha fuerza en sus manos y que por lo mismo se sorprendía de lo gentil que podía llegar a ser por momentos y el arrebato en que podía arrastrarla de un momento a otro.

Me hizo pensar en cómo ciertas pasiones repercuten y transforman también nuestra vida sexual, por ejemplo, otra de mis amigas empezó a hacer yoga hace mucho tiempo. Hace poco me contó algo acerca de las ventajas, que no me habían pasado por la cabeza en ningún momento, la elasticidad y el control del cuerpo hacían que su sexualidad fuera un placer totalmente distinto desde que empezó a tomar esas clases. Hay personas que dicen que algo parecido se consigue sólo con meditar.

Yo practiqué mucho tiempo danza contemporánea y en un momento recuerdo que mi elasticidad y la forma en que sentía mi propio cuerpo era distinta a cómo se siente ahora. Es claro que la vida un tanto sedentaria afecta. Después de pensar lo que una pasión, un pasatiempo puede cambiar nuestra forma de vivir creo que volveré a tomar un par de clases de danza.

¿No es la danza un arte de expresar con el cuerpo? Creo que volver a sentir que puedo expresar con el movimiento un mensaje, un sentimiento, será reconstruir la forma en que puedo presentarme incluso ante mi pareja. Ya imagino cómo podré desnudarme, cómo me moveré por la cama llamando, provocando.

Escuché que mi chico tenía pensado volver a clases de pintura. Dice que siempre le gustó dibujar. ¿Qué tipo de cosas podría inventarse para la cama? ¿Cambiará la forma en que toca las cosas? ¿Verá de forma distinta lo que lo rodea, mi cuerpo? No puedo dejar de pensar en aquella escena del dibujo de la película Titanic. Creo que todas las personas debemos seguir nuestras pasiones.