Una de las preguntas favoritas que tiene una amiga cuando conoce a una nueva pareja tiene que ver con la forma en que se dicen en secreto: Hagamos el amor. Para ella el hecho de conocer la palabra o frase clave que llega a tener un par de amantes se vuelve algo como una medalla a la confianza. Si el chiste de tener palabras y expresiones en particular tiene que ver con la intimidad, con la forma en que se puede huir de un lugar aburrido sin tener que decir: Cariño, ya vámonos a echar pata. Menos si se trata de la cena de navidad del trabajo.

La cuestión está en que el chisme siempre tiene las de ganar. Ella me contó un par de sus favoritas, entre las frases usuales de las parejas que no necesitan secretos o que ya desarrollaron telepatía y no usan las palabras para ese tipo de cuestiones están todas las que se les puedan ocurrir en diez segundos.

Luego están los que no se dicen nada, sino que se hacen señas. Recuerdo que me contó de la que tenía con un novio hace ya bastante tiempo, lo que él hacía era empezar a buscar algo en el bolso de ella. Bastante listo, porque aprovechaba y revisaba si de casualidad mi amiga llevaba condones.

Entre las que me llamó la atención está una que me hizo cambiar la opinión de un matrimonio que pensé que estaba en crisis. Lo que ocurre es que ellos tenían un código bastante complicado. Si él durante una reunión decía: “Necesito un poco de aire”, ella podía responderle “sal a caminar el clima se ve agradable”, pero sólo si también quería tener sexo. Él se iba a dar una vuelta y después de cierto tiempo, ella simplemente decía que prefería irse. Lo que ocurre de extraño es que en contadas ocasiones esperó a que él regresara. Parece que había algo mucho más urgente.

Luego me contó que además de preguntar los códigos para referirse al sexo, a cada pareja le preguntó además si tenían alguna palabra o frase en particular que usaran para hacerle saber a su persona especial que necesitan un poco de placer autoinflingido. Entre todas las opciones están los clásicos que los hombres dicen a cada rato: chaquetita, sobadita, paja, jalarle el cuello al ganso y un largo etcétera por donde desfilan albures al por mayor.

Mientras que las frases que le dijeron algunas mujeres a veces parece que las inventaron en el momento o que se acordaron de alguna serie. Hubo quienes dijeron: pensar en el negro; alguna otra salió muy guapachosa y le dijo: picarle a la batidora; también: quererme a dos manos. A eso faltan las expresiones que algunas mujeres usamos para decir que estamos usando un dildo, porque nunca sabes cuándo hay alguien que esté escuchando y puede salir ofendido si escucha: Ya quiero llegar a usar mi dildo. Aunque tampoco creo que suene bien: Voy a sacarle el jugo a mi papaya.