El sexo oral siempre despierta cierta polémica, en muchas ocasiones porque se considera que hay algo de sucio en él. Aunque en lo personal incluso ese argumento no tiene mucho sentido, es decir, el sexo convencional ¿qué tiene limpio? No sé si alguno de ustedes se encarga de hacer parecer la habitación como un lugar decente al día siguiente, pero no creo que la palabra que pueda definir a un buen encuentro sea cualquiera relacionada con limpieza.

Conozco personas que sí, que crecieron pensando que el cuerpo tiene ciertas connotaciones negativas o de monstruosidad, como si lo que cada persona tiene por sexo entre las piernas pudiera ser un artefacto capaz de arrancar un brazo o que en una vagina se esconde una sustancia venenosa.

Aunque cada vez son menos las personas que ven el sexo oral de esta forma, también es cierto que cada cuerpo es un mundo y que nunca se encuentra una con la receta mágica del placer y qué bueno, no puedo imaginar lo que sería que siempre todos los hombres quisieran lo mismo y de la misma forma. En la maña de cada uno está la clave para que las cosas funcionen.

Entre la  gran variedad de juguetes sexuales hay algunos que están destinados al sexo oral, la razón para que existan son bastante diversas, por un lado están los juguetes que buscan disfrazar los sabores de la vagina o del pene y que están pensados para las personas que son unas entusiastas, pero que todavía no están del todo familiarizadas con algunos tipos de aroma, mucho menos un paladar refinado en esas artes.

Otros de los juguetes sexuales tienen que ver con la protección ante enfermedades de transmisión sexual, son algo como condones para la lengua. Aunque nunca he usado uno, sé que su uso tiene que ver, sobre todo, con la protección y el cuidado de nosotros y de nuestras diversas parejas. Pero mi intención no es escribir sobre lo mucho que hay que estar al tanto de nuestra salud, sino hacerles saber qué hay por ahí, por si la curiosidad no los ha llevado antes al lugar adecuado.

Porque además están nuestros viejos amigos, los lubricantes, no sólo con sabor, sino con sensaciones, calor o frío. Una buena forma de aderezar un oral, pero no sólo eso, también ayudan a preparar el siguiente platillo, siempre y cuando no se trate del plato principal. ¿Quién sabe? Quizás un 69 sea lo que se necesita para iniciar bien la semana.

Sólo espero que las personas que estén leyendo esto sí tomen muy en serio mis palabras cuando digo que sin importar si les gusta o no, si se lanzan a hacerlo esfuércense por hacerlo bien. ¿Cómo? Dándole el tiempo a cada cosa y siendo receptivas a las respuestas. Con el tiempo he aprendido que sólo hay una forma de saber que estamos en el buen camino y es si nos divertimos y la pasamos bien. ¡Bon apetite!