Cuando en el calendario aparece el mes de marzo y con eso empiezan los cambios de temporada, el calor aumenta y aparece la promesa de las vacaciones de Semana Santa siento que algo en el mundo se renueva. El año pasado empecé mi aventura hacia una sexualidad más plena y me decidí a ampliar mis horizontes. Mi colección dio inicio con una bala vibradora, un dildo y el día de hoy continua en aumento.

El mes de marzo no puedo evitar relacionarlo con un proceso de renovación, es mi época favorita del año para implementar cambios. Lo hago bajo la idea de que si la naturaleza se renueva yo también debería hacerlo. En esta temporada es cuando he cambiado de trabajo, terminado relaciones que no iban a ningún lugar, me he mudado y empezado proyectos.

Ahora lo nuevos cambios están relacionados con aumentar la colección y animarme a probar más productos, explorar otros sentidos y jugar más. Cuando se entiende que el sexo es un aspecto de nuestras vidas que no debemos tomar en serio, sino que es un área en la que jugar, experimentar, reír y atreverse a hacer lo que se nos cruce por la cabeza debería ser una ley.

En esta ocasión lo que haré será lanzarme con mi novio a una playa nudista toda una semana. Es algo que había deseado hacer desde hacía tiempo y a lo que no me atrevía por pensar que podría encontrarme a alguien, que mi cuerpo podría ser algo de lo que avergonzarme, que las personas podrían juzgarme, que tal vez alguien intentaría propasarse o que mi pareja podría sentirse incómoda, incluso yo podría sentirme celosa.

Lo que me hizo decidirme fue un arrebato y la sensación de que todos los miedos alrededor de esa experiencia estaban fundamentados en ideas que no quiero tener en mi vida. Hacer de mi sexualidad una experiencia cada vez más importante y eliminar ciertas ideas acerca de mi cuerpo, de mí misma y el placer, atreverme a usar juguetes sexuales y divertirme como se me ocurra, me ha enseñado que la vergüenza, el miedo, los celos y los juicios de las demás personas son una pérdida de tiempo y que no deberían limitarme a realizar lo que yo desee.

Hay personas a las que les gusta la montaña, otras que se sienten fascinadas con el desierto, otras que no se imaginan vivir fuera de la ciudad, yo soy de las personas que podría sumergirse en el mar por días. Cuando me plantee las vacaciones de este año, no dejaba de pensar en que si ya había estado disfrutando de baños en la tina de mi casa, bien podría disfrutar de sumergirme desnuda en el mar.

Con la llegada de la primavera me da por experimentar cambios y placeres nuevos, desde la ruptura e inicio de etapas, hasta romper límites y barreras que encuentro en mi cabeza, mi comportamiento y la manera en que pienso sobre mí, les recomiendo que se atrevan a realizarlo.