Cuando se empieza a experimentar en la sexualidad con algunas cosas más riesgosas como el estrangulamiento, los amarres o algunos golpes como las nalgadas, los pellizcos, los arañazos. Existe una parte de eso que puede generar mucho placer en la pareja, para empezar no se trata de algo serio, sino que se trata de un juego en el que se obtiene cierto placer por las sensaciones fuertes del tacto que se parece al golpe, pero que no lo es.

Lo que es importante con este tipo de cosas es destacar que se desea estimular a la pareja y no lastimarla, por eso es que es necesario entender que en un punto cuando la otra persona pide que nos detengamos o dice que no, podría ser sólo parte del juego. Por esa situación es que se vuelve necesario que la pareja use una palabra para poder detener el juego siempre que así realmente lo quiera.

Cada persona encuentra en esta experiencia una forma diferente del placer, depende del papel que se juegue o de lo que a cada quien le guste. Por un lado, es necesario que haya un dominante y otra persona que es la dominada, ceder un poco de la voluntad frente a lo que nuestra pareja sea capaz de imaginar. Esa sensación de abandono es lo que siempre me ha parecido maravilloso del sexo, incluso el más usual.

El momento en el que empezamos a interactuar con el cuerpo de nuestra pareja hay esperas y acciones que no siempre se hacen obvias, pero que con este tipo de juegos es imposible no voltear a ver.

Sin importar cuál sea la práctica que se desee experimentar es necesario que ambos tengan muy en claro a dónde desean llegar, qué quieren probar y qué no están dispuestos a hacer. Desde que sea sólo un juego en el que ambos tengan sexo sin usar la vista, o bien que uno esté amarrado y a la disposición del otro.

¿Cómo se elige una palabra de seguridad? Lo que muchas personas hacen es usar el código de los semáforos en los que verde significa adelante, sigue o continua, mientras que amarillo expresa que es necesario frenar, tener cuidado o cierta precaución y en el que decir rojo significa algo muy simple: parar.

En realidad lo que se puede usar varía de la pareja, lo que sí es necesario es que se trate de una palabra que no suela aparecer al momento de hablar entre sí, algo como helio o nitrógeno, incluso algo mucho más fácil de pronunciar como Dumbo. Cada pareja sabrá qué palabra puede ser más adecuada para su propio humor.

En lo que más pienso al momento de escribir sobre esto es en lo importante que es que una pareja sea capaz de generar una forma adecuada de comunicarse y sentirse seguros el uno con el otro. Este tipo de prácticas en las que se experimenta con los límites permite conocer de eso.