Ahora que he estado explorando otras áreas de mi sexualidad en las que el sexo rudo tiene cada vez más espacio y mayor valor he decidido probar las pinzas que se usan en los pezones. Debo admitir que al inicio me causaba miedo el dolor que pudiera causarme, sobre todo porque soy muy sensible y pensé que terminaría por ser más causa de incomodidad que de placer.

Estuve investigando un poco y lo que ocurre es que al principio puede ser algo doloroso, pero no se trata de un dolor insoportable, sino que el cuerpo se va acostumbrando al estímulo y termina por asimilarlo como parte del placer, más cuando se mezcla con el sexo. Es cierto que si se experimenta mucho dolor termina por arruinar la diversión, pero por eso es importante que cada quien conozca bien hasta dónde puede aguantar, lo que realmente está dispuesta a probar y si eso le gusta realmente o no.

En fin, entre una cosa y otra decidí comprarlas y experimentar con ellas en lo íntimo. Parte del miedo que me causaba que efectivamente generara algún dolor le añadía cierta emoción. Si ustedes también quieren probar con esto pueden seguir el camino que yo tomé. Empecé masturbándome usando algunos de mis dildos más confiables, había estado despertando mi deseo imaginando cómo sería, lo que podría hacer con eso una vez que viera que realmente era algo que deseaba.

Estimular los senos fue algo que hice de forma constante, así no me tomaría por sorpresa la sensación repentina. Cuando sentí que la excitación era suficiente me puse una de las pinzas primero y empecé a tocarme, la segunda la puse poco tiempo después. La sesión fue maravillosa, no sé cuál podrá ser la experiencia de alguien más, pero para mí fue algo bastante excitante, me sentí más estimulada que otras veces, quizás porque se trataba de algo nuevo y diferente, también tiene algo que ver que no es precisamente algo usual, quizás un poco pervertido.

Algo en la idea de que sea una pervertida me divierte y da risa, me gusta jugar con eso con mis amigas, sobre todo porque no creo que muchas de las cosas que se creen perversiones realmente lo sean. No es como que después de esto no pueda tener un orgasmo sin algún estímulo parecido o que no disfrute del sexo si no es fuerte y con la pasión desbordada, pero me he dado cuenta de que me gusta sentir la pasión de mi amante y que ésta es una de las formas más claras en la que la siento.

Cada una decidirá cómo es que explora otros aspectos de su sensibilidad, de su cuerpo y de su pareja. Una amiga en una ocasión me comentó que le daba miedo que una vez que empezara a experimentar con formas un poco más pasionales del sexo no pudiera parar hasta terminar convirtiéndose en una pervertida, lo que me parece que no tiene por qué ocurrir, cada quien sabe hasta dónde quiere llegar.