En estos días he estado alimentando mi imaginación buscando imágenes y películas que puedan darme ideas para la noche. Para hacer mejor a lo que nos dedicamos siempre debemos estar pendientes de nuevas formas de ser mejores, cuáles son las nuevas tendencias, qué hay de nuevo en el sector, qué distintas técnicas se han desarrollado o qué nuevos materiales existen.

Esto aplica para todo en la vida, siempre y cuando queramos ser mejores y no conformarnos con lo conocido. Por eso me encanta viajar, probar nuevos restaurantes y siempre ver qué ocurre en el mundo del sexo, desde la pornografía más extraña, hasta el erotismo más clásico.

Fue pensando en todo lo que implica uno y otro, la pornografía y el erotismo, que me di cuenta de cómo en ocasiones vivimos la sexualidad de una forma o de la otra. Tengo amigas que juran que donde no hay gritos y gemidos no hay sexo, que parece que necesitan descolgar las lámparas para sentir que realmente disfrutaron. Otras me confiesan de forma discreta, pasado siempre un tiempo, lo bien que se lo pasaron con tal o cual al momento de escaparse una media hora durante la cena de la empresa, justo en el cubículo de al lado, como si fueran ninjas.

Me encanta conocer gente tan diversa, en la variedad está el encanto de la viña del Señor. Yo lo que sé es que en encontrar un punto medio las cosas se vuelven interesantes, conocer lo bueno que tiene para ofrecer una cosa y la otra.

¿Qué he aprendido de la pornografía? Que a los hombres les gusta ver, que algo en la mayoría de ellos necesita encontrar los indicios de que van bien y, me gusta imaginar, que para eso sirven todos los efectos especiales de sonido y juegos de cámara. ¿Hay algo que exprese mejor el placer que un grito hasta el quinto piso? De ahí saqué una pequeña trampa, los primeros sonidos los finjo, algo como darle la señal de buen camino, después no hay necesidad de simular nada. De la pornografía aprendí que no quiero verme así de exagerada, pero que hay que dar algunas señales para incentivar al amante.

¿Qué me queda del erotismo? Si con el porno se trata de demostrar, con el erotismo lo importante es sugerir, jugar con la imaginación y que la mente le entre al ruedo, que el sexo no sea un llegar a un lugar, sino un paseo entre el cuerpo de los amantes. Para tener una idea clara de la diferencia sólo hay que ver cómo se usa un dildo en el porno y cómo se usa en el erotismo.

Hay un momento para todo, cuando la pasión te alcanza en la carretera o en la calle y el carro es el nido de amor, nadie piensa (por favor no se detengan a pensar) en qué tipo de actitud se necesita, se vive y hasta deprisa. Para el día de bodas, en cambio, hay que tomarse su tiempo porque un desempeño veloz es de mala suerte.