Con el paso del tiempo, conforme se juntan experiencias, se acumulan parejas y memorias se obtienen nuevas habilidades que otros amantes en nuestro camino se encargarán de pulir, de perfeccionar o simplemente de disfrutar. Aunque en ocasiones se puede recurrir a algunas películas porno para ver qué mañas se pueden aprender y qué nuevos trucos a alguien más le llegaron a la mente, a las manos o a la boca, nada es mejor que experimentar en cuerpo propio. Bien dicen por ahí que no se experimenta en mente ajena.

Por ejemplo, recuerdo que hay algunas cosas que nada más no funcionan a pesar de lo divertido que puedan llegar a parecer. Cuando se está dando sexo oral, bajo ninguna circunstancia les recomiendo soplar con fuerza, algo que siempre me ha parecido curioso porque en inglés se usa la expresión blowjob.

En mi trayectoria he hecho algunos descubrimientos, no sólo por lo que algunas parejas me han comentado, sino también por las caras que ponen. También está toda la información que podemos encontrarnos en internet, aunque siempre hay que tener cuidado, no toda esa información puede ser cierta. Nunca sabemos cuándo hay detrás del texto una persona que se dedica a escribir sus fantasías como datos científicos.

Por mi parte, con ánimos de ayudar a mejorar la vida de todas, me dediqué a echar el chisme con algunas amigas y pedirles sus consejos en las artes del sexo oral para poder compartir con ustedes algunos de esos secretos que podrían no conocer.

1. Prestar atención a los alrededores. El sexo y la estimulación no se trata de lanzarse directo, cuando eso sucede es porque hay otros factores que permiten que ese tipo de impulsividades funcionen. Lo ideal es poder trazar caminos, llevar las cosas con calma y estimular las zonas aledañas para generar cierta expectativa o, mejor dicho, deseo.

2. No descuidar la base. Cada persona es distinta, pero suele ser importante no sólo besar y lamer los muslos, sino también ir más abajo, a esa zona previa a llegar al ano y que por el olvido cuando recibe atención despierta sensaciones sorprendentes. Si no lo han intentado, prueben con dedicar algunos besos y los resultados los sorprenderán.

3. Dedicar tiempo a los testículos. Puede que no sean el punto más sensible, pero en ellos existen una serie de sensaciones que siempre hacen del sexo oral a nuestro amante algo que recordará.

4. Ubicar las zonas de placer. Cada persona responde de forma diferente a la estimulación, mientras se hacen recorridos, caricias y aproximaciones debemos poner atención a las señales que se aparecen.

5. Tener cuidado con los dientes. Se trata de generar placer, aunque yo soy aficionada a los mordiscos hay puntos en los que se debe cuidar mucho que los dientes no vayan a distraer del placer. Aunque he descubierto que el tronco del pene puede ser un buen lugar para soltar algunas dentelladas.

6. Trabajar el ritmo. Este consejo es para toda la sexualidad, no siempre rápido significa placentero, lo ideal es alternar entre velocidad e intensidad. Además siempre ayuda a descansar un poco cuando se piensa en jornadas largas.