En una relación amorosa hay secretos que es importante guardar, más que por la necesidad de ocultar la verdad, para preservar espacios que sólo nos pertenezcan a cada uno. No tienen por qué ser grandes secretos, de esos que ponen en juego la vida de miles de personas o la estabilidad de toda una familia, basta con que guarde cada quien para sí las cosas que nos importan y que en cierta forma sólo son necesarias para cada uno.

Aunque también hay secretos que se construyen en una relación para sobrellevar las cosas de una forma más amable, secretos a voces que en cierta forma hacen digerible lo que si se dice directamente podría llegar a lastimar a alguno de los dos o que por alguna razón ambos prefieren mantener velado.

Algunos ejemplos de esos secretos es el de algunas amigas que usan la menstruación como un pretexto para no tener sexo, no tanto porque les parezca desagradable, sino que hay ocasiones en las que se prefiere un abrazo y un poco de la presencia reconfortante más que la pasión y el orgasmo. Yo prefiero pedir sinceramente ese apapacho que huirle por medio de invenciones o de secretos, para ocultar cosas creo que hay mejores temas.

Creo que un buen tema para ocultar es que te da miedo que se parezca a su mamá o que pone una cara chistosa cuando tiene un orgasmo, porque en realidad son cuestiones que no se pueden controlar y que señalarlas no lleva a ningún cambio y sí pueden provocar preocupaciones inútiles, que para algunas personas pueden quitar el sueño o, peor todavía, la libido.

Otro de los secretos que se puede considerar tener es a quiénes se les comparte algunos detalles de la intimidad y la vida sexual, sobre todo porque muchas personas pueden malinterpretar que se tenga un confidente con quien poder hablar de cualquier cosa, entre ellas lo mucho que se puede disfrutar el sexo, si se necesitan consejos porque pareciera que las cosas no funcionan. Incluso comentarios sobre las cosas que realmente nos gustan, creo que ya lo había dicho en otra ocasión, la felicidad se hace más grande cuando se comparte, en este caso cuando se da a conocer.

Creo que el secreto más grande que se debe guardar es cuando por alguna razón el sexo no cumple con las expectativas que se tenía, lo importante de mantener el tema fuera de las conversaciones es que podría estar pasando por un mal momento en el trabajo o emocional (esas cosas pasan) y no es necesario sumar un desempeño pobre en la cama.

Lo importante de mantener secretos es, en realidad, guardar para nosotras aspectos de nuestra vida que sólo nos pertenecen a nosotras, cuestiones a veces muy simples como lo que hacemos con nuestras amigas, si compramos un nuevo vibrador o dildo, los temas de conversación que tenemos a lo largo del día, cuando nos masturbamos, la opinión que algunas personas pueden tener de nosotros o sobre nuestra pareja. Que no hacen daño al estar ocultas o no, pero que son muy nuestras.