Mi pareja había estado con una idea que le rondaba la cabeza, quiere que tengamos un sex tape, un video en el que quede registrado el placer y el goce. Nosotros de vez en cuando nos juntamos para ver un poco de pornografía y con eso nos da por imaginar lo que podríamos hacer, desde nuevas posiciones hasta caricias o formas de tocarnos que nos dan envidia y que nos llevan a olvidarnos el uno en el otro de la película.

En una ocasión estábamos viendo una serie de grabaciones amateurs y entonces le nació la idea, esos podríamos ser nosotros. Al principio no me gustó mucho la idea, sobre todo porque me dio por imaginar que los videos que están por Internet llegaron ahí después de una ruptura amorosa. Yo siempre he sido muy celosa de mi intimidad, no me agrada que se vaya ventilando lo que hago y con quién, prefiero quedarme con algunos de los detalles de mi vida sexual como algunos de mis lunares.

Pero decidí acceder y fue bastante divertido. Primero me daba risa porque no sabía qué cara tenía que poner, si era recomendable actuar un poco o mejor esperar a que todo suceda de forma natural, si era buena idea voltear a ver la cámara continuamente o si eso quedaba un poco fuera de lugar.

Otra cuestión que vale la pena considerar en caso de que lo intenten es que no es lo mismo cuando alguien manipula la cámara a lo que pasa cuando se deja en un punto fijo. Para no ser profesionales en esto creo que no nos fue tan mal. Quizás para que el resultado fuera mucho más glamoroso nos faltó realizar un guion o algo como una planeación de tomas y planos. Pero es precisamente la parte accidentada y real la que hace que sea tan atractivo el video casero.

No sé qué tipo de expectativas tenía mi pareja, pero cuando vimos el resultado lo primero que me causó fue risa. En un momento la cámara se cayó y lo único que se veía era la parte debajo de la cama. Si debo ser sincera creo que fue mi parte favorita porque tiene que ver más con la forma en que vivo mi sexualidad, de forma accidentada, improvisada y sobre la marcha, incluso cuando empiezo con caminos por andar.

El video habrá que volver a grabarlo si es que queremos realmente usarlo como una sex tape que cause escándalo y sensación en el mundo del espectáculo. Quizás si miro de vez en cuando a la cámara se transmita la sensación de perversión que algunos videos tienen. Si nos fijamos que la cámara no se caiga y que realmente se vea toda la acción puede que nuestro segundo intento sea más productivo que el primero.

Mientras ya saben que si se encuentran por alguna extraña razón un video en el que la cámara se cae, sólo se ve una cama y luego alguien la recoge y se ríe un rato se trata de mí y mi pareja que hicimos nuestro primer intento de hacer una porno.