Todo lo que tiene que ver con comunicación termina tocado por el sexo. Si podemos hacerle saber algo a alguien, qué mejor que hablar de uno de nuestros temas favoritos. ¿Cómo no hacerle saber a esa persona que nos despierta el placer? Yo creo fielmente en decir el deseo. En hacerle llegar a ese hombre el mensaje claro de que será bien y cálidamente recibido. No hay que ser poetisa, ni andar esperando la inspiración, sólo hay que decir las cosas como son. Es más, están las personas que prefieren la imagen al texto y envían fotos y video. La tecnología ha avanzado mucho.

No quiero ponerme a escribir sobre los riesgos y la paranoia tecnológica, esto de que todo lo que está en Internet se vuelve público y no puede ser eliminado; tampoco pensaré en esas teorías de la conspiración en la que el FBI podría estarme viendo escribir esto (la sorpresa que podrían llevarse), lo que sí quiero rescatar es que en todo hay que tener cuidado. Nunca sabemos si el celular de nuestra pareja puede terminar en las manos de sus amigos, su jefe o su mamá. Si van a enviar fotos, tengan cuidado o no tengan vergüenza.

Hay personas que dicen que hacer sexting, como le dicen a esto, mejora el deseo y la satisfacción sexual. Yo, que tengo una curiosidad práctica, decidí ponerlo a prueba. De lo que me di cuenta es que lo importante está en que el día te cambia cuando sabes que hay una persona en algún lado del mundo que te desea, que le gustaría tenerte entre sus brazos y devorarte.

La sexualidad humana creo que está despierta continuamente, la imaginación es la culpable, un espacio donde puede desbocarse sin problema. Aunque podemos invocar al deseo por nosotras mismas, no está mal recibir la visita de la imaginación de alguien más, no dudo que nuestras ideas y fantasías puedan lograr el trabajo, pero el sexo tiene que ver con el intercambio, esa dinámica de estar el uno en el otro. El placer compartido es doble.

Pensé que el sexting sería como el sexo virtual, pero en realidad es diferente, porque el diálogo está desfasado, no siempre estamos al pendiente y de repente está ahí el mensaje diciendo algo como:

Dos cuerpos que se juntan desnudos

Solos en la ciudad donde habitan los astros

Inventan sin reposo al deseo.

No se ven cuando se aman, bellos

O atroces arden como dos mundos

Que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.

Y ya queremos verlo con el brillo en los ojos, sonreír y saludar bajo la promesa del mensaje. Pero no todos tienen que escribir poemas o sacar los de Jorge Gaitán, también decir: “Esta noche quiero desnudarte con la lengua”, es algo que nos lanza a imaginar y desear.

El sexting no es la única forma de darle espacios al juego previo antes del encuentro. Insisto, la imaginación es nuestro primer juguete sexual y podemos llevar el erotismo a todos lados.