No quiero que piensen que el rock me hace volverme loca, pero hay algo en la actitud desenfadada y valemadrista que siempre me seduce, quizás algo como pensar en ese chico con la etiqueta de malo en los calzones. Es algo que tiene que ver con la postura ante la vida de saborearla de forma intensa y no pensar mucho en las consecuencias, de seguir la voluntad propia más que alguna otra cosa.

Por eso tengo la impresión, por cómo me dispone un concierto de rock a una celebración especial o una boda, que las razones que nos motivan a desear el sexo son una de las principales razones que hacen que funcione, que sea hermoso, bestial, empalagoso o terrible. Así que les daré un consejo, nunca tengan relaciones sexuales por creer que se trata de un deber, es más, nunca hagan nada porque consideran que se trata de algo forzoso. El sexo nunca debe verse como una tarea que dejan en la escuela. Suena mal sólo de decirlo, pensarlo o escribirlo.

¿Qué pasa en un concierto de rock? Yo creo que la magia está en que se trata de un evento especial, ningún concierto es igual. Puede ser que sea la tercera o quinta vez que veamos a nuestra banda favorita, pero el simple hecho de estar ahí y compartirlo con alguien ya hace que se trate de una noche especial. Lo que está fuera de lo común siempre hace algo en el espíritu, lo transforma en algo y nos lleva a hacer las cosas de otra forma.

Puede que sea algo en el ambiente de cerveza, sudor y voces aglomeradas entonando la canción, el ritmo de la canción, la letra o lo que puede significar. Es cierto que la música y la forma en la que nos relacionamos con ella surten efectos interesantes en las personas, quizás no para todas es así, pero yo sé que después de un buen concierto, el sexo se transforma en otra cosa.

No es la fantasía con el vocalista o el baterista, sino que nunca se trata de un día normal, de un momento como los demás. Hay veces que el sexo parece que satisface una necesidad, pero se pone bueno cuando es mucho más que eso. A mí los conciertos de rock me llevan a eso, a disfrutar de otra forma; más todavía con todo lo que me conozco de unos meses para acá.