Este domingo se jugó uno de los eventos deportivos más importantes, a pesar de no ser un evento de talla internacional, tiene niveles de audiencia (hasta me puse a revisar programas de deportes) que superan muchos de los grandes torneos del mundo. Como muchas personas en estos últimos años, mis amigas y yo nos juntamos con un grupo de amigos de mi chico y nos propusimos a divertirnos, porque no todas tenemos nociones del juego. En realidad lo importante de toda final es el ambiente que se vive cuando ves a un equipo echar todo por delante. Es la emoción de ver a alguien luchar por algo que realmente desea.

Lo que tenía pensado era disfrutar del juego, a pesar de que no entiendo bien de qué se trata, lo que más me interesa es divertirme. Por eso planee hacer uso de mis juguetes sexuales, así que el Superbowl debía ser parte del juego previo para preparar otro gran juego, la noche tenía pensado que fuera el momento en el que él tendría que echar toda la carne al asador.

Hay un juguete que me parece que funciona muy bien para este tipo de momentos. La bala vibradora es justo el indicado, más si se tiene el control remoto. Lo que hice es fácil de imaginar. Llegamos mi novio y yo un poco antes para tomar un par de cervezas, los chicos se reunieron junto al asador para pelear por sacar fuego, hacerla de chef y ahumarse un poco. Mis amigas se tardaron en llegar, más por despistadas que por aquello de hacer una entrada triunfal. Yo en eso me preparé para el juego.

En un momento me acerqué a mi pareja y de forma disimulada le puse el control en la mano y lo hice apretar el botón. Si lo hubiera dejado en el bolsillo de su pantalón es capaz de no darse cuenta y nunca entrar al juego. Su rostro de emoción y excitación me prometían ya que pasar la tarde entre amigos no iba a ser la parte más divertida del día.

Cuando empezó el juego le dio por usar el control cada vez que su equipo avanzaba. Después cada vez que se hacía cierta jugada, cuando intentaban correr. Si lo lograban insistía, si fallaban era sólo una vez por el intento. Debo admitir que eso hizo que me concentrara en lo que pasaba en el partido, me emocionaba ver en qué momento llegaría el siguiente estímulo. Así fue avanzando, cambiaba las razones por las que usaba el control. La parte divertida era cuando la vibración llegaba por sorpresa.

Cuando acabó el Superbowl yo estaba más que lista para meterlo en el primer cuarto que se me cruzara en frente. Nos escabullimos rápido y nos fuimos a mi departamento para empezar con un enfrentamiento que estuvimos preparando toda la tarde. Si les cuento esto es para motivar a cada lectora a jugar, ser creativas con lo que ocurre a nuestro alrededor y aprovecharlas para nuestro favor.