Uno de los lugares donde las personas solemos tener más sexo, además de la habitación, es en el carro. Algo tiene que termina por cautivar, por hacernos caer en orillarnos, buscar algún rincón y disfrutar de una rápida sesión de sexo a un costado del camino. Muchas veces hemos escuchado que se trata de un problema porque hacerlo en la vía pública implica un delito al que le dicen faltas a la moral.

Un amigo que se dedica al derecho y que podría contar unas cincuenta historias de lo que se vive en la Ciudad de México siempre me ha dicho que en realidad eso de lo que acusan a los pobres que hayan podido ser atrapados echando amores profundos en vía pública es un invento de algunas autoridades. Mi intención no es hablar de cómo podemos lidiar con las autoridades, sino que me interesa invitar a las personas que no se hayan atrevido a tener sexo en su carro la próxima vez que tengan la oportunidad.

¿Por qué vale la pena hacer el amor en el coche? Hay muchas razones por las cuales debe ser algo que se haga mientras más pronto mejor. Para mí lo más importante tiene que ver con mi propia experiencia. La primera vez que lo hice volvía a mi casa de una fiesta con el que entonces era mi novio. Era la época en la que todo era color de rosa y estaba muy enamorada, húmeda y excitada. Él había estado hablando con algunas de mis amigas, bailamos varias canciones y lo recuerdo muy atractivo esa noche (algo que no ocurrió tiempo después).

Le pedí que nos fuéramos, le dije algo como que estaba cansada y que prefería ir a mi casa. Él, amable y dispuesto, me llevó a casa. Cuando estábamos por entrar al carro me le lancé y esperé que entendiera cuál era mi intención. Yo misma no tenía una idea clara de qué era, pero me dejaba llevar.

Lo que ocurrió después fue que subimos al carro entre besos y caricias, lo llevó a otro lugar que le pareció adecuado porque parecía más íntimo o privado y que, lo más importante, estaba un tanto lejos de la fiesta. Eso de pasar a ser el chisme del que las personas se acuerdan nunca ha sido algo que me entusiasme.

Mi parte favorita es encontrar la forma en la que nos podemos acomodar. El asiento del conductor es una mala idea, pero el del copiloto ofrece algunas posiciones interesantes, sobre todo si son aquellas en las que a las mujeres nos toca arriba. En el caso de que se prefiera estar algo más cómodos se puede hacer en el asiento trasero, sólo que ahí nunca terminé de sentirme cómoda.

Ese día lo importante fue dejarme llevar por el momento y por el deseo de ese momento. Hay ocasiones en las que al masturbarme me pongo a pensar o soñar con esa noche y lo mucho que disfruté hacer el amor en algún rincón oscuro de un carro en las calles de la Ciudad de México.