Después de un constante esfuerzo por alcanzarlo, por fin lo he logrado. No diré que lo he dominado, ante el conocimiento de la vida debemos ser humildes, pero ya logré identificar cuando se acerca eso que la gente conoce como eyaculación femenina y es suficiente para caminar en la dirección adecuada.

En el trayecto para descubrir este nuevo placer, entre pláticas, lecturas y chismes me di cuenta de que hay muchas ideas que no están del todo claras y son confusas sobre el tema. Es lo común con los asuntos del placer, más si es el de la mujer. Y cómo no, algo de morir por momentos debe ser algo de qué cuidarse.

Entre los comentarios que he escuchado sobre el squirt el que no logro sacar de mi cabeza es el de una amiga. Dice que nos da miedo venirnos porque no nos atrevemos a soltarnos, estamos al pendiente de lo que pueda pasar, no dejamos que nuestro cuerpo disfrute. Es como una presa y nos dedicamos a retener lo que podría ser un gran orgasmo.

Yo por eso, para experimentar en carne propia, me lancé a probar con las técnicas que se ofrecían, ver si inclinado a la izquierda, en un ángulo o el otro lograba el milagro. Para eso la colección de dildos siempre es de gran ayuda, porque el sexo con mi pareja no puede seguir los pasos de un experimento.

Entre las cosas que se dicen sobre el squirt tiene mucho que ver con qué es. Porque no se trata de semen, obviamente, sino que se trata de algo más parecido al agua. Tampoco se trata de orina, creo que por eso asusta, porque genera confusión. En realidad no sé bien de qué se trate, pero sé qué no es.

Una de las cosas más interesantes que encontré se relacionaba con el orgasmo femenino como un reflejo de la plenitud espiritual, mucho en la onda de hacer fluir la energía de la forma adecuada, libre y constante. Hablan del cuerpo como un río que debemos enseñar a fluir. Y antes de que me tachen de andar de hippie, quiero decirles que lo más interesante está en las coincidencias. ¿Qué mujer que se precie de serlo puede decir que disfruta de su sexualidad sin querer y aceptar su cuerpo? Aunque sea un poco, una mujer debe sentirse plena para llegar a un orgasmo de los buenos.

¿Qué debe hacer una mujer para eyacular? No se trata de ir a un centro de retiro espiritual, sino de no tener vergüenza ni reparo alguno en disfrutar del sexo y más todavía, de nuestros propios cuerpos.

Yo lo que hice fue tomar como lema de vida: El placer es de quien lo trabaja. Así que no sólo me masturbo a conciencia, sino que también decidí probar los ejercicios de kegel, ¿recuerdan que les conté de las bolas chinas? Y como base de todo esto, me disfruto a mí misma.