En estos días mis sueños han sido muy vívidos, pero no sólo eso sino que además son cada vez más frecuentes los sueños húmedos en los que he tenido orgasmos. Hacía tiempo que no me pasaba y tenía la idea de que sólo se presentaban cuando ha habido largas temporadas en las que no se tiene sexo, pero mis experiencias recientes me han enseñado que no siempre es así.

También tenía la idea de que son mucho más frecuentes cuando los cambios en el ciclo de la menstruación pone interesante el apetito sexual. Lo que sí me queda claro es que estos sueños aparecen cuando el deseo está más presente o reciente. Tengo una amiga que recuerdo que para propiciarlos le gustaba masturbarse antes de dormir y no alcanzar el orgasmo, con eso mientras dormía lograba tener sensaciones increíbles. Literalmente, sexo de ensueño.

El problema era no recordar de qué habían tratado los sueños, porque entonces el cuerpo lograba pasar por el placer, pero no había ningún recuerdo, quizás apenas una pequeña huella en la ropa interior. En el caso de los hombres mucho más evidente que en el nuestro. Entonces empiezan los dilemas filosóficos ¿el orgasmo que no recordamos haber experimentado realmente existió?, si un árbol cae en medio del bosque y nadie lo ve ni lo escucha, ¿realmente cayó?

Sea como sea lo que sí me queda muy claro es que el sexo que nuestra mente nos desarrolla mientras dormimos es bastante bueno, el inconsciente sabe mucho de cómo hacernos sentir placer. Aunque en ocasiones puede ser un poco perturbador por lo que es capaz de mostrarnos, los rincones oscuros de nuestra cabeza y los miedos menos pensados. En los sueños podemos cambiar de sexo o de pareja, de gustos o preferencias, basta con que algo se haya paseado por nuestra cabeza para que de repente estemos en medio de alguna escena que alguien nos haya contado o que de casualidad nos encontramos en un video porno.

Este tipo de sueños hay que aprovecharlos, disfrutar la forma refrescante en la que llegan y usarlos para incorporarlos a nuestras fantasías, el repertorio de experiencias porque si lo sentimos y lo recordamos cuenta como algo que vivimos. La mejor parte es que no hay que preocuparse por las cuestiones prácticas que la vida real nos pide, desde los anticonceptivos, o los riesgos de embarazo o enfermedades venéreas.

Creo que la mejor variante de un sueño húmedo es el que nos despierta en medio del orgasmo, no siempre pasa, pero eso sólo quiere decir que estamos atravesando un placer muy intenso y si consigue traernos de vuelta al mundo de los conscientes es porque vale la pena que se quede bien registrado en nuestras mentes.

Les sugiero que antes de dormir se encaminen en la dirección de un buen orgasmo, si lo consiguen durante el sueño qué mejor, sino llega, al menos habrán pasado un momento excelente antes de cerrar los ojos.